SOBRE TINTAS y LAPICES
Del Tratado de Criminalística Recopilado por:
TINTAS FERROGALOTANICAS Estas tintas, a diferencia de las anteriores, son verdaderas soluciones acuosas, por lo que al realizar la escritura el líquido penetra entre los intersticios de las fibras celulósicas, quedando aquélla en el seno del papel, por lo que su erradicación total se torna dificultosa. Estas tintas aparecen en el siglo VIII y durante mucho tiempo constituyeron el pigmento escritor universal. Se fabricaban a partir de infusiones de nuez de agallas, a las que se le agregaban sales de hierro, produciéndose así un precipitado de tanato férrico – pigmento negro insoluble -, al que se mantenía en suspensión mediante el agregado de un coloide protector: cola o goma arábiga. Este método utilizado durante cientos de años, no es económico, dado que el tanato férrico precipitado en partículas de gran tamaño, no es útil para la fabricación de tintas, produciendo además escrituras imperfectas. A mediados del siglo pasado se hicieron importantes mejoras en la composición de estas tintas, que desde entonces contienen sulfato ferroso (SO4Fe), ácidos tánico y gálico, colorante auxiliar, conservadores, coloides protectores ácidos inorgánicos. El colorante auxiliar tiene por fin hacer visible la escritura desde el acto mismo de la escrituración, por cuanto el tanato ferroso, que constituye ahora la tinta, es sólo levemente coloreado. El primer colorante auxiliar, incorporado a la tinta por Stephens en 1836, fue el índigo, que imparte a la escritura un color inicial azul que luego va virando al negro violáceo debido a un complejo proceso que enseguida estudiaremos. Antiguamente estas tintas carecían de colorantes. En la actualidad dicho colorante ha sido reemplazado por el azul soluble. Los conservadores utilizados, cuya función es evitar la proliferación de hongos y bacterias, son el fenol y el ácido bórico. Los coloides protectores empleados en la formulación de estas tintas son los mismos que se usaban antiguamente: goma arábiga o cola; su función es impedir la precipitación del tanato férrico, manteniéndolo en suspensión. El ácido inorgánico, generalmente clorhídrico o sulfúrico, se incorpora con la misma finalidad que la goma, pero el mecanismo de acción es diferente: estos ácidos disminuyen la ionización del ácido tánico, con lo cual la concentración del ion tanato no es suficiente para precipitar como tanato férríco: HTn ç ======= è H+ + Tn- 3 Tn- + Fe+ + + ç ======= è (Tn)3 Fe (ion férrico) Precipitado negro De lo que se deduce la necesidad del agregado de un colorante auxiliar o colorante guía, puesto que sin él la tinta sería prácticamente incolora. A continuación se transcribe un ejemplo de composición de una tinta ferrogalotánica, comúnmente denominadas «Tintas férricas», a secas. Acido tánico: 11,7 gramos Acido gálico: 3,8 gramos Sulfato ferroso: 15,0 gramos Acido clorhídrico al 10%: 12,5 gramos Fenol: 1,0 gramos Azul soluble: 3,5 gramos Agua, cantidad suficiente para 1 litro A veces también se adiciona goma arábiga (10 gramos por litro), o glicerina, glicol, o poliglicol, con el fin de obtener una tinta dotada de mayor fluidez. El contenido en hierro (Fe++) es generalmente de alrededor del 0,3% aumentando en las tintas documentales (0,5 a 0,6%) y disminuyendo en «escolares» (0,1 %). Las tintas para lapiceros estilográficos contienen baja proporción de hierro; por ejemplo, la Parker Azul Permanente l0,07% ) y la Pelikan (0,27%), pero contienen doble proporción de colorante auxiliar. Actualmente, para este tipo de lapiceros tiende a usarse tintas a la anilina, que como luego veremos, son neutras, por lo cual no corroen la pluma ni el lapicero. Las tintas ferrogalotánicas, por su contenido en ácidos libres, presentan bajo pH ten general de 1,0 a 3,1), lo que las hace corrosivas, no sólo para el lapicero, sino también para el papel, como se puede apreciar en documentos antiguos escritos con este tipo de tintas. Cuando se escribe con una tinta de este tipo, la escritura tiene originalmente color azul, merced al colorante auxiliar, puesto que el resto de los componentes mencionados no incide en la coloración. Posteriormente va pasando por colores intermedios, debido a complejas reacciones que enseguida estudiaremos, hasta llegar al negro. De ahí el nombre de tintas «azul – negras» con que también se las conoce. La evolución química que experimentan las tintas ferrogalotánicas en la escritura, ha sido explicada por Mitchell en base a las siguientes reacciones: oxidación Fe+ + ç ===== è Fe + + + (1) ion ferroso ion férrico reducción HTn ç ===== è H+ + Tn- (2) ácido tánico ion tanato 3 Tr- + Fe+ +++ ç ====== è (Tn)3Fe (3) Tanato férrico (precipitado negro) Una vez que se deposita la tinta sobre el papel, el oxígeno del aire oxida al ion ferroso a férrico (ecuación 1). Este ion férrico se combina con el ion tanato producido según la ecuación 2, obteniéndose así el precipitado de tanato férrico, de acuerdo con la ecuación 3. El tiempo requerido para que estas reacciones se produzcan, a partir del momento de la escrituración, depende de muchos factores: condiciones en que se conserva el escrito (exposición al aire, calor, humedad, luz), naturaleza del papel soporte (encolado, acidez, etc.), uso de papel secante, etc. Por tales razones no se les puede asignar a estas reacciones un tiempo definido, pero en líneas generales se puede decir que el color negro de la tinta puede visualizarse en época de verano en unos siete a diez días, y, en la estación invernal, luego de varios meses. Para el desarrollo del color negro en toda su intensidad se requieren varios años. Volveremos a ocuparnos de este tema al estudiar la determinación de la antigüedad de los documentos, con la cual evidentemente las reacciones citadas tienen particular relación. (*) El ácido gálico o trioxibenzoico, ampliamente difundido en la naturaleza se extrae de la nuez de agallas, té, divi-divi y otros vegetales. Más abundante que el ácido gálico es el ácido tánico, que se halla en los taninos extraídos de hojas, plantas y árboles. Se extrae de la corteza del roble, zumaque, abeto, mimosa etc., y del tronco de otras especies, como el quebracho; también de las «agallas», excrecencia de las ramas jóvenes del roble y otras plantas, producidas por la picadura de insectos. Nuestro país fue el primer productor de tanino durante años, privilegio que ahora comparte con Sudáfrica, por explotación del quebracho y la mimosa respectivamente. La segunda ventaja al quebracho debido a que el tanino se extrae en ella de la corteza, pudiendo utilizarse la madera para otras aplicaciones, circunstancias que no se da en el quebracho, en que el producto se extrae por solubilización a partir del aserrín. En las Acido tánico fórmulas se observa que el ácido (tanino) es el galoil-gálico; en realidad, en las plantas se halla esterificado con la glucosa. Es un polvo blanco amarillento, soluble en agua. Se usa también en el curtido de cueros, y, en medicina, como astringente. DEFINICION DE TINTAS A LA ANILINA COMPOSICION PROPIEDADES Son soluciones acuosas de colorantes orgánicos sintéticos, adicionadas de productos conservadores y fluidificantes. Si bien por su fluidez y neutralidad (pH cercano a 7) son adecuadas para usar en lapiceros estilográficos, no poseen la permanecía de las tintas ferrogalotánicas; sus escritos palidecen con el tiempo, razón por la cual no son elementos ideales para la escritura de documentos. Para corregir esa falla y hacerlas más estables, algunas de ellas contienen sales de vanadio o de cobre. Los conservadores más utilizados son el fenol, timol, formaldehído y beta naftol. Los fluidificantes: glicerina, etilenglicol, glucosa y dextrina. Los colorantes pueden ser ácidos, básicos y directos. Generalmente se usan mezclas de ellos, siendo incompatible la de un colorante ácido con otro básico, puesto que precipitarían. Se citan a continuación los colorantes usados: a) Básicos: verde malaquita, verde brillante, violeta de metilo, azul victoria, rodamina B, azul de metileno. Son colorantes brillantes, pero poco estables a la luz. Se usan salificados como clorhidratos para permitir su solubilización. b) Acidos: azul de naftaleno, amarillo naftol, eosina, amarillo metanilo. Son más resistentes a la luz que los anteriores. Son generalmente azoderivados, nitroderivados o nitrosoderivados, que poseen un grupo sulfúrico en su molécula, lo que permite solubilizarlos como sales sódicas. c) Directos: son colorantes de elevado peso molecular, que les permite dar soluciones coloidales. Se llaman así debido a que, en el teñido de fibras, se fijan directamente sobre éstas, a diferencia de los indirectos, que requieren un tratamiento previo de las mismas. Se los denomina también colorantes sustantivos y adjetivos, respectivamente. Los colorantes directos usados en la elaboración de tintas a la anilina son el pardo y azul de difenilo, el rojo congo y otros. Un grupo aparte forman los colorantes derivados de la ftalocianina, complejos de cobre que se usan a partir de 1954. Son estables a la luz y a los oxidantes. Su color varía del verde al azul. Volveremos a hablar de ellos al ocuparnos de las tintas de bolígrafos, en las que juegan un importante rol, y al estudiar los problemas relativos a la antigüedad de los documentos, por el «hito» que significa su aparición. TINTAS A LA ANILINA RESISTENTE AL AGUA Para dar a las tintas a la anilina una mayor resistencia al lavado, se las prepara en forma similar a la tinta china, vale decir, al estado de suspensión, no de solución como las que veníamos estudiando. Para ello el pigmento se suspende en una solución de goma laca, hecha soluble mediante el agregado de bórax, amoníaco o bicarbonato de amonio. En algunos casos el pigmento en suspensión va acompañado por otro/s ácidos o básicos, en solución. TINTAS ALCALINAS TINTAS DE SECADO RAPIDO Uno de los principales inconvenientes de las tintas comunes es que tardan cierto tiempo en secar. Los primeros intentos para resolver este problema consistieron en agregar al soporte, acuoso de las tintas cierta proporción de solventes volátiles miscibles con el agua, como el alcohol, con el fin de lograr una evaporación más rápida. Luego se trató de acelerar el secado provocando una penetración más rápida del líquido en el papel, para lo cual se agregaban a las tintas ciertos agentes humectantes y sustancias orgánicas no volátiles, que al disminuir la viscosidad del líquido producían ese efecto. Ello no dio buen resultado, puesto que la tinta también difundía en la escritura en forma lateral, produciendo rasgos borrosos y poco nítidos. Finalmente se llega a las tintas alcalinas (pH 9 a 11), que al penetrar más rápidamente en el papel producen un secado satisfactorio. Para llegar a tal pH se ensayó el principio con carbonatos alcalinos, y por último (1927), directamente con hidróxido de sodio. Es cierto que tal alcalinidad produce varios inconvenientes, los que se fueron salvando con acertados agregados. Las sales de hierro no son solubles en medio alcalino, pues precipita el hidróxido de hierro. Por tal razón el hierro hubo de ser reemplazado por otros metales, por ejemplo por vanadio, como metavanadato de amonio, o por cobre, como ftalocianina. Las tintas alcalinas de color azul-negro contienen vanadio; las tintas azules y negras, cobre. Los colorantes que se utilizan deben ser estables en medio alcalino; se usan generalmente colorantes ácidos. Para que el exceso de alcalinidad no altere el satinado del papel, llevan un coloide protector, por lo general bentonita o almidón. Como se observa, estas tintas constituyen complejos sistemas, lo que eleva considerablemente su precio. Por otra parte, son cáusticas, atacando la pluma y el depósito de los lapiceros comunes. En nuestro país no se han popularizado. Se transcribe a continuación el pH, obtenido por medición potenciométrica, de tintas conocidas en nuestro medio. TINTAS DE BOLÍGRAFO Generalmente se da como fecha de aparición de estos elementos escritores el año 1945. En realidad es admisible que en dicha época comienza su extraordinaria popularidad, pero debe anotarse que las primeras patentes son anteriores. En los años 1895 y 1898 se registran en Estados Unidos las patentes U.S. 600 y U.S. 533, respectivamente, que protegían el uso de una suspensión de negro de humo en aceite castor. En 1933 registró su patente en Francia, Laforest, mientras que el húngaro Biró, que trabajaba en esa misma época no lo pudo hacer por los acontecimientos políticos, registrándola recién en ese mismo país en 1938. Luego se radicó en la República Argentina, en donde explotó industrialmente su patente. En 1943, una firma americana, la Reynolds, patentó también un lapicero a bolilla, de funcionamiento diferente. Esencialmente, el bolígrafo está compuesto por un tubo o depósito de la materia colorante, que lleva en su extremo escritor una esfera rotativa, la que al girar toma la tinta del depósito y la transfiere al papel. El diámetro de la bolilla oscila entre 0,6 y 1,0 milímetros; ésta es de acero; el espacio libre entre ella y su soporte es del orden de 0,01 milímetro. El depósito o tanque contiene alrededor de 0,5 gramos de tinta, con los que se puede escribir una línea de 1,500 a 6.000 metros. La calidad del bolígrafo se juzga por el ángulo de escritura. El ideal sería un ángulo de 90°, pero difícilmente un escritor escriba con un ángulo tal. Los lapiceros ordinarios requieren un ángulo de 55 a 60°, y los mejores, 40°. Sí se escribe con un ángulo menor, el soporte de la bolilla rayará el papel, produciendo una estría paralela a la escritura. Las tintas para bolígrafos presentan consistencia pastosa (1); están constituidas por colorantes disueltos o suspendidos en un soporte adecuado que puede ser de tipo oleoso, o por alcoholes o resinas sintéticas. La materia colorante debe ser soluble, idealmente, en el material que constituye el soporte; por eso se tardó en encontrar un material carbonoso adecuado, que diera un bolígrafo buen sustituto del lápiz grafítico. AI principio predominaban los soportes oleosos (oleína, aceite castor, aceite mineral), adicionados de éter de petróleo o benceno, pero se originaba una escritura borrosa, por difusión de estos que, incluso, en papeles de baja calidad afectaban el dorso del escrito. Los soportes a base de alcoholes contienen polietilénglicol, butilénglicol, octilénglicol. Los glicoles empezaron a usarse en 1951. Las resinas sintéticas que se usan como soportes o solventes de estas tintas son, principalmente, el cloruro y el acetato de polivinilo. Con respecto a los colorantes que constituyen las tintas para bolígrafos, debe mencionarse en primer lugar el alto porcentaje en que intervienen en éstas: 10 a 15 %, contra 2 % en las tintas fluidas. Veremos, al estudiar el análisis de tintas por métodos cromatográficos, que este mayor porcentaje de colorante facilita enormemente la aplicación de dichos métodos que, en cambio, en las escrituras realizadas con tintas fluidas no arroja, muchas veces, resultados totalmente satisfactorios. Como materias colorantes se utilizan generalmente mezclas, sobre todo en los lapiceros de buena calidad. Los hay verdes (ftalocianinas), azules (azul victoria, azul alcalino), rojos (eosina, rodamina) y violetas (violeta cristal, violeta de metilo). Los colorantes de ftalocianina son muy estables y brillantes. Se comenzó a utilizarlos en 1954; su único inconveniente es su escaso poder tintóreo, por lo cual se los refuerza en las tintas de bolígrafos con otros colorantes. Estas mezclas hacen que, cuando se intenta sl lavado de la escritura, sólo se consigue su cambio de color por eliminación de uno de los componentes. Respecto del grafito como pigmento de estas tintas, en un intento de hallar un sustituto de los lápices grafíticos, si bien hay ensayos y patentes anteriores, su uso en forma satisfactoria data de 1954. TINTAS PARA ESCRITURAS SECRETAS Estas tintas, llamadas también tintas simpáticas, son compuestos que producen escrituras invisibles, las que deben ser reveladas mediante métodos físicos o químicos adecuados. Siguiendo el orden trazado en el cuadro general de clasificación de tintas, corresponde su tratamiento en este lugar debido a que en la mayoría de los casos se utilizan para escritura manual. Su preparación, utilización y revelado se denomina quimiocripiografía. El diccionario castellano las define como «composición química que tiene la propiedad que no se conozca lo escrito hasta tanto no se le aplique el reactivo correspondiente». Se las utiliza a veces en casos criminales, pero su uso más frecuente es en espionaje. En el primer caso de detección de la escritura secreta suele ser fácil; en casos de espionaje, las técnicas se han ido perfeccionando en tal forma que en ocasiones es sumamente difícil hallar el método adecuado para ello. Se presenta a veces el caso de un detenido que intenta comunicarse con sus cómplices en forma subrepticia, o el de cartas intercambiadas entre los miembros de una organización delictiva, que han sido interceptadas en tránsito, interesando conocer su contenido, pero sin alterarlas, en forma tal que la carta llegue a su destinatario sin despertar sospechas. Ello implica el revelado sin que queden signos visibles del mismo, vale decir, por medios que no alteren el documento. Como luego se verá, aun una «escritura» con agua altera el satinado del papel, permitiendo al experto detectarla, y también leerla. Los presos suelen usar como tinta simpática secreciones biológicas (saliva, leche, orina), o productos de uso habitual (jabón, dentífrico, medicamentos, perfumes), y jugos vegetales (limón, cebolla). Cualquier líquido incoloro puede ser usado para producir una escritura secreta. El agua constituye el caso límite: una escritura realizada con agua altera, como hemos dicho el acabado del papel, pudiendo revelarse con yodo, que se fija en forma diferencial en el surco que constituye la escritura, permitiendo su lectura. Los líquidos biológicos se revelan por calentamiento con una plancha doméstica caliente o con una lámpara de filamento: aparece la escritura en color pardo claro, constituyendo un proceso irreversible, pues se trata de una carbonización parcial de los componentes orgánicos del material biológico usado para realizar el escrito. La saliva se revela mal por ese método, pero como contiene una enzima que cataliza la oxidación de la tinta ferrotánica, puede ser visualizada este tipo de escritura mediante aplicación de una solución diluida de dicha tinta, apareciendo los rasgos en color negro sobre fondo azul pálido. La tinta secreta más sencilla se obtiene con una solución acuosa de nitrato de cobalto: su uso sobre el papel queda con un color rosa muy suave, que se disimula perfectamente eligiendo un papel adecuado. A) calentar ligeramente el papel, la escritura se revela en un color azul; ello se debe a que la sal de cobalto hidratada (rosal pierde al calentarla el agua de cristalización, dando la sal anhidra (azul). Exponiendo el papel a la humedad la sal se rehidrata, y la escritura desaparece. Algunas tintas secretas pueden revelarse, por el contrario, humedeciendo el papel: la escritura se hace visible por su mayor translucidez a la observación por transparencia. Es el caso de las tintas a base de soluciones de aceite de castor o lino en alcohol, o de nitrato de bismuto en ácido nítrico. CLASIFICACION DE TINTAS SIMPATICAS En general, cualquier sustancia que sometida a la acción de otra, o de un agente físico, produzca una reacción cromática, puede ser usada como tinta simpática. Debe ajustarse a las siguientes condiciones básicas: a) debe ser líquida; b) debe ser apta para la escrituración; c) debe ser revelable por métodos físicos o químicos; d) la escritura debe ser invisible; e) el revelado debe ser infalible; f) no debe presentar fluorescencia dentro del período de duración estipulado para cada tinta. Respecto de este último punto, las «muy buenas» tienen un período de duración mayor de 30 días; las «buenas», hasta 30 días; las «regulares», más de 7 días, y las «malas», menor de 7 días. Rhodes clasifica a las tintas simpáticas en cuatro grupos: Grupo 1: Tintas que se revelan por una deshidratación que afecta al papel o a la tinta. Ejemplo: los ácidos fuertes, como el sulfúrico y el nítrico. Cuando el papel es calentado, los ácidos deshidratan la celulosa, produciendo su carbonización, lo que hace que la escritura aparezca en color pardusco: Las sales de cobalto, antes citadas, constituyen tintas de este tipo; el calentamiento produce la deshidratación, y ésta el cambio de color. Además del nitrato se ha usado el cloruro y el óxido cobaltoso, mezclados con compuestos higroscópicos (carbonato o nitrato de potasio), que retienen el agua evitando la deshidratación del compuesto de cobalto, y con ésta el revelado espontáneo de la escritura. Grupo 2: Tintas que se revelan por efecto fotoquímico o por reducción. Ejemplo: las sales de plata solubles en agua, que al ser expuestas a la luz del sol se reducen a plata metálica. También las sustancias fluorescentes, como las sales de quinina, revelándose las escrituras por simple observación a la luz ultravioleta. Grupo 3: Tintas que se revelan por la producción de reacción cromática al ser tratadas con un reactivo químico adecuado. Ejemplos: las sales férricas se revelan con ácido gálico; las sales de plomo con un sulfuro alcalino; el nitrato de cobalto con ácido oxálico; el almidón con yodo. AI final de esta clasificación reproducimos un cuadro clásico de Locard, con varios ejemplos de este tipo de tintas. Grupo 4: Tintas constituidas por soluciones orgánicas o líquidos biológicos, que actúan como agentes oxidantes o mordientes. Las escrituras realizadas con saliva, orina, leche, suero, etc., actúan como mordientes, pudiendo ser reveladas con una solución acuosa diluida de un colorante. En el caso de la escritura con saliva, ya lo hemos dicho, puede revelarse con una solución acuosa diluida de una tinta ferrotánica, pues la saliva contiene una enzima oxidante, que transforma el tanato ferroso en tanato férrico (negro). Tintas simpáticas (Locard)
TINTAS SIMPATICAS ESPECIALES Son las más modernas y admiten un gran número de variables. Podemos clasificarlas en tres grupos: a) Tintas azoicas: Calificadas como «muy buenas», confieren a la escritura secreta un enorme grado de seguridad. Están compuestas por una solución de una amina aromática primaria, la que posteriormente se revela mediante una serie de reactivos colocados sobre la escritura invisible, según una secuencia determinada y bajo condiciones de temperatura, concentración y pH establecidos, con lo que el escrito secreto toma coloración. Se basa en la producción de una reacción de diazotación y copulación. b) Tintas cromáticas diferenciales: Se trata de dos tintas diferentes: una de ellas es una mezcla de tinta común con la tinta secreta; la otra, simplemente, tinta común. De esta forma, (a coloración de ambas es similar. Se escriben las constancias no secretas con la tinta común, y, las secretas con la otra, utilizando para cada una un elemento escritor, pero ambos iguales entre sí a los efectos de producir iguales grafías. Se obtiene así un texto visible y homogéneo. El revelado de la escritura secreta se practica decolorando todo el escrito, y luego aplicando el revelador específico, que hace visible solamente la parte escrita con la tinta secreta. c) Tintas para soportes tratados: Esta técnica utiliza dos soluciones. Con una de ellas se trata el papel soporte, sumergiéndolo y luego secándolo, y, con la otra, se escribe el texto. AI combinarse ambas soluciones sobre el papel se origina la tinta secreta, la que luego es revelada con reactivo específico. TINTAS DE IMPRENTA COMPOSICIÓN Existen tres tipos de impresión: 1) en relieve (tipografía); 2) en hueco (rotograbado), y 3) en plancha plana (off set o litografía). Para cada uno de estos sistemas de impresión se utiliza un tipo determinado de tinta: espesa para tipografía y off set, y líquida para rotograbado. 1. Tintas tipográficas La invención del sistema tipográfico por Gutenberg data del año 1440. Los tipos primitivos eran de madera, luego de metales de bajo punto de fusión (aleaciones de antimonio, estaño y plomo), hasta que en la actualidad se utilizan tipos de caucho, baquelita, etc. La composición de estas tintas varía según el tipo y la calidad del papel utilizado como soporte. Las tintas para imprimir papeles de diario generalmente están constituidas por negro de humo suspendido en un vehículo de aceite mineral liviano. A veces se les agregan colorantes azules o violetas para neutralizar el engrisamiento o «arratonado» del negro de humo puro. Cuando se usan otros papeles, las tintas llevan aceites secantes y resinas sintéticas. 2. Tintas para rotograbados La litografía fue ideada por Senefelder en 1796 al observar que entintando con tinta grasa ciertas piedras calizas, al pretender lavar a éstas con agua, la tinta no se removía. Aprovechando tal propiedad entintó un grabado confeccionado sobre una piedra, lo mojó con agua e impresionó un papel, obteniendo una impresión más nítida y clara que las que se lograban hasta entonces con el sistema tipográfico. Comenzó entonces a utilizarse, para este tipo de impresión, la máquina tipográfica común, pero sustituyendo el tipo por la piedra. Luego se fue perfeccionando la piedra litográfica mediante tratamiento con ácidos, lográndose buenas superficies calizas y actualmente se usan planchas metálicas de cinc o aluminio y otras de cobre y cromo, etc. (aleaciones). El uso de uno u otro tipo de plancha está supeditado a la cantidad de impresos a realizar, usándose las planchas monometálicas para tiradas cortas y las polimetálicas para las largas. Las tintas para litografía están compuestas por negro de humo y colorantes, sebo, cera, goma laca y jabón fundido. Tanto ellas como las de tipografía se preparan mediante un largo proceso de amasado del pigmento con parte del vehículo; luego esta mezcla gruesa pasa a los molinos para lograr la perfecta pulverización y humectación del pigmento. Recién cuando se ha logrado el estado óptimo respecto de ambas condiciones, se le agrega el vehículo necesario para llevar la tinta a su condición de viscosidad adecuada, y se la envasa. 3. Tintas litográficas (off set) Para este sistema se utilizan tintas líquidas, compuestas por negro de humo y pigmentos de diversos colores, en un soporte constituido por hidrocarburos (xilol, toluol, benzol) y resinas. Estas tintas, mucho más fluidas que las que se utilizan en los dos sistemas anteriores, penetran en el soporte y se fijan en él al evaporarse el solvente. Para ello, la superficie de las cartulinas, cartones y papeles en general que van a servir de soportes, sufren un proceso de «encapado», para uniformar su superficie y lograr la transferencia total de la tinta en el proceso. El encapado es una suspensión de pigmentos en una solución acuosa proteica, que contiene arcilla, dióxido de titanio y carbonato de calcio. TINTAS PARA FLEXOGRAFIA La flexografía es un sistema derivado del tipográfico, modificando dos aspectos: utiliza tintas líquidas y reemplaza los tipos por planchas de goma natural o sintética. Data de principios de siglo, aunque se popularizó hacia 1919. Se utilizaba sobre todo para imprimir bolsas de papel. Las tintas iníciales eran soluciones alcohólicas de anilinas, con el agregado de goma laca. Con el transcurso del tiempo, al aparecer en el mercado la enorme variedad de soportes para imprimir que ahora son tan comunes Scelofán, polietileno, cloruro y acetato de polivinilo, aluminio, etc.), las tintas debieron ir adaptándose a cada uno de ellos. En general se trata de negro de humo, pigmentos y colorantes básicos disueltos o suspendidos en solventes adecuados, con el agregado de resinas. Los solventes pueden ser de dos tipos: alcohol y ésteres, o alcohol e hidrocarburos. TINTAS PARA SERIGRAFIA La serigrafía, sistema de impresión empleado por los pueblos orientales para imprimir tapizados y paredes, actualmente se usa para la impresión de afiches, «posters», cerámicas, metales, maderas, plásticos, vidrios, telas etc. Antiguamente, como elemento impresor, se usaba la seda; hoy se utiliza el nylon o el acero inoxidable. La tela se coloca bien tirante en un dispositivo adecuado y sobre ella se coloca una película de celuloide o plástico rígido, que contiene el motivo a imprimir. A continuación se pinta con una laca todo el borde de la película, para obturar la trama. Sobre el material soporte a imprimir se coloca la tela así tratada y mediante una espátula se fuerza la tinta. Las tintas utilizadas son generalmente opacas, y están compuestas por dióxido de titanio, sustancias inertes, aceite de lino polimerizado, solventes alifáticos y agentes secantes. TINTAS COPIATIVAS Son soluciones concentradas de material colorante, por lo que el depósito que se asienta sobre el papel al escribir, puede ser calcado o copiado por simple presión. Veamos un ejemplo de fórmula de una tinta copiativa: Acido tánico; 23,4 gramos Acido gálico: 7,6 gramos Sulfato ferroso : 30,0 gramos Acido clorhídrico: 25,0 gramos Acido fénico: 2,0 gramos Azul soluble (Schultz 539): 7,0 gramos Glicerina o glucosa: 10,0 gramos Agua destilada c.s.p.: 1 litro Se observa que la composición cualitativa es similar a la de las tintas ferrogalotánicas, pero cuantitativamente su concentración es doble, amén del agregado de glicerina o glucosa, que actúan como humectante. TINTAS HECTOGRAFICAS El hectógrafo es un procedimiento simple para la obtención de copias. Se trata de una mezcla de cola o arcilla con glicerina que presenta una superficie suficientemente húmeda para fijar un colorante. Se pone en contacto con ella la figura, dibujo o escrito a reproducir, que debe estar confeccionado con una tinta especial: se usan soluciones acuosas concentradas de cristal violeta 516 o similar. PAPEL CARBONICO El papel carbónico convencional consiste en una fina hoja de papel o plástico recubierto con una mezcla de aceites, ceras y pigmentos. Su manipuleo es desagradable por lo desaseado, las copias se borronean fácilmente, y no son satisfactorias cuando se requieren más de 10, por todo lo cual siempre se trató de obtener un material superior. En 1960 apareció el «solvent carbon», en el que la capa cerosa es reemplazada por una capa esponjosa de resina, que contiene en sus poros pequeñas gotas de una tinta semejante a la mecanográfica. AI usarla, la presión del elemento escritor hace que la tinta sea liberada y absorbida por la hoja destinada a la copia. Este papel tiene una larga vida, y las copias no se borronean; las escrituras son bastante difíciles de borrar. Este papel debe su nombre al método de fabricación, en el que la hoja soporte se cubre con una mezcla de cloruro y acetato de polivinilo en un solvente orgánico en el que se ha suspendido la tinta. E) solvente se evapora, dejando una capa que puede ser manipulada mucho más satisfactoriamente que los carbónicos grasosos convencionales. El primer intento comercial para eliminar el papel carbónico utilizaba hojas copiadoras coloreadas recubiertas de una cera opaca blanca. La acción del elemento escritor o del tipo de la máquina transfiere la cera a la copia, y expone el papel coloreado. El procedimiento no tuvo éxito debido a que la capa cerosa era sensible al manipuleo y al calor. Una solución práctica se obtuvo en 1951 con la introducción del papel «N.C.R.», en el que la hoja activa está cubierta can una capa de un reactivo químico encapsulado, y la de la copia con una arcilla de tipo especial: cuando se presionan una contra otra, las cápsulas se rompen, y vuelcan su contenido en la arcilla, donde se desarrolla el color. En octubre de 1962 la compañía «3M» introdujo el «Action Paper», en el que existen ciertos reactivos químicos encapsulados e incluidos dentro de la misma masa del papel. Una fuerte presión rompe las cubiertas de dichos reactivos, que reaccionan, produciendo color. Es un papel muy sensible al manipuleo; la copia aparece en ambas fases; no puede borrarse por abrasión. TINTAS FUGITIVAS En la formulación de estas tintas se utilizan combinaciones de anilinas básicas y ácidas, dado que este tipo de combinación les confiere buena resistencia a la luz. Uno de los métodos de impresión utilizado con ellas es el off set seco: en tal caso el vehículo de la tinta es el aceite de lino polimerizado. El otro método es por rotograbado, en cuyo caso el vehículo utilizado es de tipo acuoso. TINTAS MAGNETICAS Estas tintas se utilizan en documentos bancarios, en particular cheques, porque permiten su clasificación a máquina. Están basadas en el mismo principio que rige la grabación magnética. En el año 1900, el físico danés V. Poulsen patentó un aparato para la grabación de sonidos en un alambre de acero de diámetro determinado. Posteriormente, en 1927 y 1931, se obtuvieron en Estados Unidos indudables mejorías, hasta que en 1935 una empresa alemana fabricó un magnetófono. Durante la segunda guerra mundial, en Alemania se fabricó un prototipo del hoy popular grabador a cinta, el que requería velocidades exageradamente altas para obtener buenas reproducciones. En Estados Unidos las tintas magnéticas para uso bancario deben cumplir ciertas especificaciones, dadas por The American Bankers Association, consistentes en determinados requerimientos magnéticos para el pigmento, e inducción residual para la tinta, según el uso a que están destinadas. En su fórmula intervienen óxido de hierro, pigmentos y vehículos oleorresinosos de baja acidez. LAPICES La mina da los lápices modernos está constituida por una mezcla cuyos principales componentes son el grafito y la arcilla, que se moldea aún húmeda por extrusión, se seca y cuece. Se aprovechan así, para lograr constituir un elemento escritor satisfactorio, dos propiedades fundamentales del grafito: su intenso color negro y su baja dureza. Pasando esa mina con suficiente presión sobre el papel, la superficie satinada de éste es suficientemente dura para que la mina se disgregue, y sus fragmentos, adheridos sobre las fibras celulósicas, constituyan los rasgos de la escritura. Las partículas de grafito se adhieren a las fibras perpendicularmente a la dirección del rasgo. En inglés se llaman a estos lápices «lead pencil» (lápiz plomo), aunque el plomo dejó de utilizarse con tal fin hacia fines del siglo XVIII. Su uso se justificaba al reunir ese metal las dos propiedades mencionadas para el grafito: color y consistencia adecuados; si se pasa sobre un papel una varilla de plomo, con suficiente presión, dejará un rasgo constituido por finísimas partículas del metal, adheridas a las fibras celulósicas. Existen lápices especiales, en los cuales a la mezcla de grafito y arcilla se agregan otros componentes, tales como el negro de humo (lápices para dibujo), y ciertos colorantes (lápices indelebles). El estudio de documentos confeccionados mediante escritura a lápiz es poco frecuente y, como veremos, no suministra al experto las posibilidades analíticas que brindan las escrituras realizadas con tinta. No obstante, los lápices contienen componentes menores, que pueden ser identificados químicamente, y permiten distinguir las escrituras realizadas con ellos, con suficiente precisión. Este tipo de escrituras no está sujeto a los cambios físicos y químicos que experimentan los realizados con tinta: permanecen prácticamente inalteradas, no siendo posible establecer la antigüedad por métodos químicos. No palidecen con el tiempo si son conservadas correctamente; en cambio, si son sometidas a la fricción hoja con hoja, se van tornando ilegibles por la abrasión que tal fricción produce. LAPICES INDELEBLES Llamados también «imborrables», «copiativos» ó «lápiz tinta», producen rasgos en los cuales el grafito y la arcilla de los lápices convencionales sehallan mezclados con fragmentos de un colorante orgánico. Ello hace que el rasgo sea más resistente al borrado por abrasión: de ahí el nombre de lápiz indeleble o imborrable. Si la escritura se prensa contra un papel húmedo, parte del pigmento orgánico es transferido a éste, obteniéndose así una copia; ello justifica el nombre de lápiz copiativo. El colorante contenido por la mina de estos es generalmente el violeta de metilo. PERICIAS CALIGRAFICAS info@periciascaligraficas.com |