Grafología, Grafotécnica y Grafopatología

Introducción
Grafología, Grafotécnica y Grafopatología, en la actual concepción del estudio de la escritura, constituyen tres ramas o disciplinas de aquella mayor, la Documentoscopía, proponiéndose respectivamente el estudio del carácter y de la personalidad del escritor, de la autenticidad o autoría de la escritura, y de los elementos indicativos de un estado mórbido, por medio de los manuscritos hechos por el individuo.

Siempre nos pareció un tanto incomprensible la forma por la cual un gran número de grafotécnicos modernos encara la Grafología, apuntándola como una especie de ciencia oculta o charlatanismo y sin ninguna base científica, ignorando así lo que la Grafología seria – y no aquella de salones y cafés concerts, como asigna STRELETSKI (16) -, exigió que sus iniciadores fuesen pesquisadores de alto nivel con gran capacidad de observación y sólida cultura humanística, frecuentemente filosófica, y que en la actualidad exige aún más, ya sean conocimientos de nivel superior, en los terrenos de la Medicina, de la Psicología y ciencias afines. De la misma forma evidentemente ignora que gran número de expertos grafotécnicos europeos (notoriamente en Alemania, Suiza y Francia) son, simultáneamente, grafólogos; y aún más que apuntan la Grafotécnica, cuando resumida a simples verificaciones de autenticidad y/o autoría de los manuscritos hechos, como mucho más simple que el análisis grafológico.

El desentendimiento
Empezando con OSBORN (10) -que podemos sin duda considerar como el ordenador de la Grafotécnica actual -, este después de apuntar como punto bien conocido y evidente «que ciertas cosas relacionadas con un individuo son demostradas con mayor o menor claridad por el manuscrito hecho», comenta a continuación, en directa referencia a la Grafología a la cual dedica un capítulo de exacerbantes críticas en su «Questioned Documents «:

» ……… este método de investigación, por lo menos en su actual estadio de desarrollo, es de pequeño o ningún valor como medio para el descubrimiento y prueba de hechos de cualquier naturaleza en las indagaciones sobre documentos cuestionados. No es sólo esta la conclusión a la cual se llega, también debe acrecentarse que los métodos y principios de la grafología, si son fielmente seguidos, en muchos ejemplos llevarán indubitablemente al error «.

También HILTON (4), que se refiere al tema solo en definición, y CONWAY (1), el último dedicando un capitulo de su «Evidential Documents» a la Grafología, la desacreditan también como posible de adopción en el peritaje de documentos en el terreno grafotécnico.

Dejando a los Estados Unidos por la madre patria, verificamos que el descrédito también persiste entre los expertos de Su Majestad, puesto que uno de los más destacados de ellos, HARRISON (3), aunque admitiendo que «no hay duda de que todo manuscrito debe, finalmente y de alguna forma reflejar la personalidad del escritor » , agrega:

«Es imposible que la Grafología pueda siempre ser llevada a un status de ciencia experimental, a fuerza de las formidables dificultades que seguramente serian encontradas al reunir y analizar numerosos especímenes de documentos de gran número de personas cuyo carácter y capacidad, ambos perceptibles y latentes, sean conocidos. «

De allí la necesidad que sentimos de presentar este trabajo, no solo fijando lo que de común existe entre la Grafología y la Grafotécnica, como apuntando la transición de la primera a la segunda, puesto que la Grafopatología es, como veremos, también común a las dos disciplinas.

Un breve histórico
El análisis de la escritura empezó justamente en el terreno grafológico, o sea buscando interpretar la personalidad del escritor, cuando Camilo BALDO, médico y profesor en Bolonia y de gran renombre en la época, publico en 1622 su «Trattate como de una lettera missiva si conocemo la natura e la qualita delo escrivente». ( “Tratado de como conocer por la letra de una carta misiva la naturaleza y las calidades del escritor”).

A esta obra le seguirían varios otras, como el «Traté de phylogomanie»de Jean Gaspar LAVATER, hasta llegar a las obras del abad Jean Hippolite MICHON, el ‘Sisteme de Graphologie», en 1875, y el «Methode Pratique de Grafologie», en 1878, introduciendo los términos grafología y grafólogo para indicar el análisis de la escritura y aquel que se dedicaba al menester.

Las obras de MICHON (9) crearon, verdaderamente, un sistema de Grafología, luego abrazado por gran número de pesquisadores del tema, destacándose entre ellos Jean CREPIEUX – JAMIN (2 ) que en 1885 publicaba su “Traité Pratique de Graphologie «, a la que seguirían otras siete obras, entre las cuales la más conocida es «L ‘ABC de Graphologie » publicada en 1923, la primera caracterizada por la lógica y el orden de los temas, y que inspirarían a toda la escuela grafológica francesa. Muchos otros nombres ilustres merecerían ser citados entre sus seguidores, al final del siglo pasado e inicio del actual; nombraremos solo, entre aquellos más destacados, Pierre MENARD , Gustave BRIDIER , M. A. de ROUGEMONT ( 15 ), y más modernamente Solange PELLAT (11 ) y Camille STRELETSKI ( 16 ).

La Grafología francesa adoptó a la llamada «escuela de la mímica», significando el hombre en movimiento, el ser gesticulando; en ella los gestos tienen importancia en la manifestación de la manera de ser, comportando dos estudios: el de las señales, encontradas en el conjunto de la escritura o en ciertos pormenores de esta, y el de las resultantes, que son observaciones, o mejor conclusiones que el grafóó,, logo saca de la observación del conjunto de las señales consideradas.

Paralelamente, también en Alemania la Grafología alcanzo un alto grado de desarrollo, particularmente a partir de los trabajos de Ludwig KLAGES (6), célebre filosofo y creador de la escuela grafológica alemana, considerando principalmente la regularidad y la proporción de la escritura, que es expresión y representación, así alcanzando un nivel de forma.

Finalizando este breve histórico, son dignos de ser referidos en la Grafología el moderno movimiento psicoanalítico que, con apoyo en el simbolismo de Jung, está representado por los trabajos de Max PULVER (13). También en la Argentina, HONROTH (5) desarrolló la llamada «Grafología Emocional», siguiendo a la línea analítico-freudiana.

Los elementos de apreciación
Para los grafólogos, para llegar al conocimiento del carácter y personalidad de un individuo, será necesario considerar ciertos elementos de apreciación presentes en su escritura, que están dispuestos en tres categorías:

  • las señales generales
  • las señales particulares
  • las resultantes

Las señales generales son componentes de los caracteres generales de la escritura: velocidad, presión, forma, dimensiones de las letras, dirección, continuidad y ordenación. Son los trazos característicos de la escritura, que el grafólogo debe saber observar y registrar de memoria y a primera vista.

Las señales particulares de una escritura, son constituidos por la puntuación, letras, trazos ornamentales, la forma de cortar la «t» y aspectos particulares y peculiares de determinadas letras, desde que constantes en una misma escritura. MICHON (9) los denominó » idiotismos «.

Señalemos que CREPIEUX – JAMIN (2) denominó a las señales generales como géneros, que se subdividen en especies, las cuales son las cualidades particulares de cada género. Así, el género velocidad comprende la escritura acelerada, lanzada, lenta, asentada, precipitada, retardada, rápida. etc.

En cuanto a las resultantes, son las observaciones y los análisis que el grafólogo saca del estudio conjunto de las señales, constituyendo así el diagnostico final a ser formulado, caracterizando el «retrato psicológico» del autor de la escritura analizada.

La Grafopatología
Haciendo referencia al trabajo que tuvimos la oportunidad de presentar en el Primer Comité de Grafodocumentoscopía, reunido en Belo Horizonte en agosto de 1990 (17), tenemos que la Grafopatología es la parte de la Grafística que se ocupa del estudio de los grafismos modificados en consecuencia de los estados mórbidos del escritor. Su estudio nació en los fines del siglo pasado y comienzos del presente siglo, con la preocupación de psiquiatras con los gráficos hechos de alienados y enfermos nerviosos.

Así, en 1888 surgió la tesis de la medicina de MESLEY, «Varitions de l’ecriture des aliénés»; y en 1905 la antológica obra de Rogues de FURSAC, «Les Ecrits et les Desins dans les maladies nerveuses et mentales». En 1914, Mennheimer GOMMES publicaba «Principles de Graphopathologie», creando el termino para definir a aquel campo de estudios por parte de los alienistas.

También PELLAT (11) dedicó su atención a lo que denominó «Las relaciones entre la vitalidad y los estados de depresión y la escritura», y STRLETSKI (16); saliendo del campo exclusivo de las molestias nerviosas y mentales, dedica capítulos especiales sobre la Grafopatología y el temblor de la escritura.

Entre otros grafólogos destacados que se ocuparon de la Grafopatología, son merecedores de ser mencionados DE ROUGEMONT (5) y RESTEN (14), y más recientemente Maurice PERIOT ( 11 ), que en su obra estudia en profundidad a la morfo-fisiología de la escritura y sus disturbios, las disgrafías.

En el terreno puramente grafotécnico, es valido mencionar Edmond LOCARD (8), que también estudia ampliamente el tema en un capítulo extenso y especial de su obra, con precisas indicaciones para el peritaje de lanzamientos gráficos de dicha categoría.

Los grafólogos y el peritaje gráfico
Como lo registrado arriba, los peritos europeos actuales, que son simultáneamente grafólogos y grafotécnicos, apuntan al peritaje de este último terreno como más simple y fácil que el análisis grafológico.

Podemos decir aquí nuevamente que los verdaderos grafólogos de la actualidad tienen una formación académica de alto nivel -en Medicina, Psicología, Psiquiatría- siendo la disciplina enseñada en muchas universidades europeas, notoriamente en Alemania. Sin embargo, y desde los comienzos de su evolución en Europa, la grafología produjo, con plena aceptación, exámenes en casos de determinación de autenticidad y/o autoría de escrituras.

Si volvemos al final del siglo pasado, en la oportunidad de la revisión del afamado «affaire Dreyfus» – cuya censura fuera fundamentalmente basada en un peritaje gráfico elaborado por Alphonse BERTILLON, que además nunca fuera grafólogo y mucho menos experto en el análisis de la escritura -, encontraremos laudos comprobando la falsedad del documento clave de todo el caso, el llamado «Borderaux» atribuido al puño de Dreyfus, efectuado por notables grafólogos de la época – como aquellos de CREPIEUX-JAMIN y Gustave BRIDIER, ambos fechados de 1897, publicados en obra de Bernard LAZARE, defensor del acusado (7) -, que por su clareza y minuciosidad en la parte relacionada al confrontamiento gráfico entre el documento cuestionado, el «borderaux», y los padrones disponibles, difícilmente podrían ser mejorados por cualquier experto grafotécnico de la actualidad.

Siendo laudos de grafólogos, no podrían ellos excluir el estudio de las resultantes, o sea el «retrato grafológico» del autor, o autores de los grafismos considerados que sean así apuntados como dos personalidades distintas y hasta antagónicas. Sin embargo, la parte relacionada al confrontamiento gráfico puro y sencillo de los manuscritos considerados es completa y definitiva, comprobando con absoluta seguridad la diversidad de puños. Es así interesante conocer, aunque resumidamente, los aspectos fundamentales enfocados por los dos grafólogos para alcanzar dicho resultado.

Para tanto, ambos adoptaron un sistema de confrontamiento minucioso, disecando los grafismos en estudio palabra por palabra y letra por letra. CREPIEUX-JAMIN no plantea previamente, como lo hace BRIDIER, un plan para el peritaje, siguiendo sistemáticamente el estudio de las señales, que así ya se refiere en el resumen que precede la conclusión:

«En las manifestaciones gráficas hay una jerarquía de señales. Unas son fundamentales, esenciales, típicas, son marcas cualitativas; otras son accesorias o de porte medio, son señales cuantitativas. En un peritaje, la prueba que resulta de todas las comparaciones reunidas no se hace decisiva sino por las señales cualitativas”.

Ya BRIDIER estableció una planificación para sus exámenes, que señala como líneas generales del peritaje a ser efectuado antes de alcanzar la conclusión, y que son, resumidamente, las siguientes:

  • Examinar, comparar y verificar, tanto separadamente como lado a lado, las dos series de documentos: pieza cuestionada y pieza de comparación.
  • Presentar el cuadro sinóptico, el resultado de la selección de los idiotismos escriturales o alfabéticos, generales o particulares, que puedan contener los documentos en estudio.
  • Documentar las analogías gráficas, o caracteres diferenciales de la misma naturaleza.

Controlar, dentro de lo posible, las similitudes o la heterogeneidad de los grafismos, por analogía, y la diferencia o la identidad de los caracteres resultantes de los dos retratos grafológicos, basados por un lado sobre el documento cuestionado, y por otra parte sobre aquellos de comparación.

Como vemos, estos dos inminentes grafólogos, ya en 1897, cuando se trataba del peritaje para verificar la autenticidad o la autoría entre dos manuscritos, adoptaban fundamentalmente aquellos mismos principios de los grafotécnicos de la era nuclear: el sopesar de las similitudes y de las divergencias entre los manuscritos considerados, tanto en lo tocante a las cualidades generales de los grafismos, como en lo relacionado a los mínimos gráficos, los «idiotismos».

La transición
Por lo que viene a ser expuesto, es sencillo deducir que el pasaje de la Grafología a la Grafotécnica – esta ultima considerada exclusivamente en lo que dice respecto a las determinaciones de autenticidad y/o autoría de la escritura -, se hizo naturalmente y sin mayores traumas, el grafotécnico apenas descartando el estudio de la personalidad del autor, aquí bajo alegación de la alta dosis de subjetivismo que implicaría la búsqueda de las resultantes, lo que para el grafólogo es el objetivo fundamental.

Si recordamos que el punto de partida de la Grafotécnica moderna está en las «Leyes de la Escritura» de PELLAT (11) – que necesariamente tendría formación grafológica, aunque en su monografía se declare grafístico – y que un confrontamiento entre las señales de los grafólogos y las calidades generales del grafismo son similares, veremos que unos y otros llegarán forzosamente a las mismas conclusiones en un peritaje destinado a establecer la autenticidad o la autoría de una escritura, pues es sencillo percibir que ambos tendrán, como punto de partida, el análisis de los mismos elementos de orden pesquisables para dicha finalidad.

Con efecto, colocando lado a lado aquellos elementos – las señales generales y particulares y nuestras calidades generales del grafismo – veremos que el grafotécnico considera no solo la velocidad y la presión de la escritura, como también la relación entre las dos, el dinamismo; la forma de la Grafología está considerada no solo en sí misma, sino en los valores angulares y curvilíneos por el grafotécnico; la dimensión de las letras de la Grafología, está comprendida por el calibre y las limitantes de la Grafotécnica, está envuelta por la dirección en Grafología; la continuidad de los grafólogos comprende a nuestros desplazamientos y espaciados gráficos; finalmente, el ordenamiento es la disposición del conjunto de la Grafotécnica. En cuanto a las señales particulares, que MICHON ya llamaba de «idiotismos», son nada más que los mínimos gráficos peculiares, los idiografismos o idiografocinetismos para el grafotécnico.

Por lo tanto, dispensados de la parte más importante de su análisis – aquella del estudio de las resultantes – el peritaje grafotécnico resulta, realmente, más simple y más fácil para los verdaderos grafólogos.

El cuadro actual de la Grafología
La verdadera Grafología de la actualidad, alcanzó, indiscutiblemente, un alto grado de desarrollo profesional y científico, pudiendo ser, sin duda, considerada como una rama de la Psicología experimental

Así, el grafólogo real de nuestros días, es un profesional poseedor de una cultura especializada y hasta académica, con graduación en Medicina, en Psicología o en Psicoanálisis, o sino formado en cursos especializados, mantenidos por instituciones que congregan a aquellos que se dedican a fondo al tema – como la centenaria Societé Française de Graphologie – lo mismo en universidades, como entre otras las de Hamburgo, Mainz y Heidelberg. Esta es la frontera entre el verdadero grafólogo y el charlatán, o el delirante.

En otro paso, se puede registrar que la Grafología de la actualidad abandonó a la exclusiva meta de sus pioneros – que era la de disecar, comprender y descifrar las relaciones entre los trazos de la escritura y el carácter o personalidad del escritor – , ampliando sus estudios en dirección a la Psicología y Psicoanálisis, y desarrollando un abanico de actividades para otros campos de actuación, incluso en el área de la Medicina, abarcando el psicodiagnóstico, la psicoterapia, la evolución gráfica infantil, la selección profesional y la orientación vocacional; bien como nuestra área – la Criminalística.

Respecto a esta última, en un simposio realizado en Wichita aun en 1978, sobre la orientación operacional y la investigación para los casos de secuestro y en el diagnóstico diferencial entre el suicidio y el homicidio, fue enfatizada la importancia de un cuidadoso examen de los documentos ligados a tales eventualidades – tales como pedidos de rescate, mensajes escritos de secuestradores y secuestrados, cartas o notas de apuntes suicidas – tanto en lo que refiere a su personalidad gráfica, reservada a expertos grafotécnicos, como en lo relacionado a la personalidad, sobre todo al estado psicológico y de ánimo actual del escritor, quedando claramente señalada la actuación del grafólogo, suficiente conocedor de la Psicología.

Acrecentemos que no hay mayores dificultades para el experto grafotécnico, desde que disponga de padrones adecuados, verificar si el grafismo presenta caracteres de una situación emocional anormal. En tales casos -de cartas de despedidas de suicidas, o de escrituras y/o firmas lanzadas bajo coacción violenta- nuestra experiencia ha indicado como obra de estudio y consulta, a la «Grafología Emocional» de HONROTH (5).

Concluyendo
Esperamos, así, haber trazado un breve cuadro de las relaciones entre la Grafología y la Grafotécnica, y de ambas con la Grafopatología, sobre todo sacando de aquella primera la imagen distorsionada de charlatanismo y ciencia oculta.

Sería el caso, aprovechando la oportunidad de la «VI Jornadas de Criminalística Argentina y I Sudamericana» para hacer una propuesta: ¿Vamos a encarar con mayor atención la verdadera Grafología?

BIBLIOGRAFiA
( 1 ) – CONWAY , James J. P. – Suspect Documents, Sprigfield, 1959.

( 2 ) – CREPIEUX – JAMIN, J. – Traité Pratique de Graphologie, París, 1885;

– ABC de la Graphologie, París, 1923.

( 3 ) – HARRISON, Wilson P. – Suspect Documents, Londres, 1958.

( 4 ) – HILTON, Ordway – Scientific Examination of Documents, Chicago. 1956.

( 5 ) – HONROTH, C.A. – Grafología Emocional, Buenos Aires, 1959.

( 6 ) – KLAGES, L. – Graphologiches Lesebuch, Leipzig, 1943.

( 7 ) – LAZARE, B. – L’Affaire Dreyfus, París, 1897.

( 8 ) – LOCARD, Edmond – Les Faux en Ecriture, París, 1959.

Colaboración de:
Antonio Carlos Villanova
Perito Criminal Federal
Profesor de la Academia
Nacional de Policía de Brasil

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