El grafismo y su relación con lo inconsciente

Pensando acerca de la función del grafismo

en la práctica psicoanalítica con niños

Ariel Pernicone

silariel@ciudad.com.ar

«El psicoanálisis, se da en la superposición de dos zonas de juego,

la del paciente, y la del analista.»

D. W. Winnicott

Una Frase Freudiana, y un comentario breve a modo de inicio y sugerencia

» Si profundiza algo en este cuadro, Santa Ana, la Virgen, y el niño, al contemplador le sobrevendrá como un entendimiento súbito: solo Leonardo podía pintarlo…. En ese cuadro se ha plasmado la síntesis de su historia infantil » .

Sigmund Freud: frase de su texto, » Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci «.(1910)

He aquí una frase surgida del análisis minucioso que hizo Freud de la obra pictórica de Leonardo. Allí hay una conclusión medular. En ese cuadro se encuentra expresado, para quien sepa leerlo, la historia infantil del genio renacentista de la pintura.

Pensé que era una buena forma, de empezar esta clase, que nos convoca a la tarea de develar algunas ideas respecto de la función del grafismo en la práctica analítica con niños, ya que ella nos acerca una importante clave de los que un grafico nos puede ofrecer.

Y pensé además que era una manera de orientarlos, y guiarlos a partir de dicha frase, a un ejercicio que a mí me resultó muy ilustrativo en relación a lo que nos interesa aquí.

Los invito pues, a modo de sugerencia inicial, a leer el texto Freudiano dedicado al análisis de Leonardo Da Vinci, y luego en el Seminario IV de Jacques Lacan, los comentarios que el psicoanalista francés realiza de dicho texto.

Pienso que seguir a Freud y Lacan en su manera de realizar el análisis de dicho cuadro, nos puede enseñar mucho acerca de cómo debe realizarse un trabajo de lectura de un grafico, cuando nuestro empeño va dirigido a la compresión psicoanalítica de un sujeto.

Introducción:

En principio quería agradecer a Diego Soubiate por la invitación a escribir en este seminario sobre el grafismo y manifestar mi coincidencia con él, en la decisión de abordar este tema desde una lectura psicoanalítica.

Creo que resulta mas que oportuno intentar sistematizar algunas cuestiones en torno a esta cuestión que, curiosamente, según lo observado en la tradición argentina de la practica psicoanalítica con niños, ha tenido poco lugar de reflexión, al menos si lo comparamos con la cantidad de escritos y debates que si se han producido en relación al juego y su uso en la intervención analítica con niños.

Pienso que la influencia originaria de la teoría kleiniana ( Melanie Klein) en nuestro país, sumada a la influencia notable de la obra winnicottiana ( Donald Winnicott), han dejado su marca en este sentido. Por otra parte, podríamos suponer que la posterior lectura desde la obra lacaniana (Jacques Lacan) sobre el juego, ha producido su aporte valioso aquí y una importante reelaboración conceptual del mismo, pero sin observarse que haya generado una ampliación del campo de la reflexión hacia el tema del grafismo en niños, tal como hubiera sido deseable que ocurriera.

Supongo además, que tambien en este sentido, en la escasa producción escrita sobre el grafismo desde una óptica psicoanalítica aquí, habrá incidido negativamente, el fuerte rechazo que suele tener para nosotros, me refiero a los psicoanalistas, el uso de los tests gráficos como técnica psicodiagnostica, que son siempre pensados, con justa razón, como elementos que tienden mas a la objetalizacion del sujeto que resulta testeado por dicha vía, que a un trabajo de implicación subjetiva necesario en nuestra forma de abordaje, con el efecto totalmente inconveniente a nuestra manera de pensar la practica que supone dicha técnica.

Entonces, como les decía, es muy posible que tanto la enorme influencia Kleiniana, fuertemente arraigada en los inicios ( aunque hoy haya caído en desuso), sumado a este rechazo que les nombro, referido a las técnicas graficas, deben haber conspirado contra la posibilidad de un debate más intenso y sostenido y como consecuencia, producido una falta de estimulo para escribir y pensar mas, acerca del lugar del grafismo en el análisis con niños, a pesar del uso cotidiano y el valor que la mayoría de los analistas que trabajamos con niños le otorgamos en nuestra labor, al momento de escuchar a nuestros pequeños analizantes.

Cabe consignar, y aclarar, que este rasgo curioso, de la escasa escritura referida al tema del grafismo, que puede hasta pensarse como una suerte de resistencia prejuiciosa en nuestra región, no es observada de igual forma en otros países, como en Francia, donde bajo la fuerte influencia de Dolto, ha ocurrido algo diametralmente opuesto, en el sentido de darle un lugar y un valor al grafismo y al modelado, que no se le otorga al uso del juego en la practica con niños allí.

En fin, lo que me interesa remarcar en esta breve introducción, es que es por este motivo, que recibo con sumo agrado e interés el armado de este seminario, que abre la posibilidad de pensar psicoanaliticamente este tema del grafismo en nuestra practica psicoanalítica, esperando poder realizar algún aporte aquí.

Hecho este breve prologo, avanzo en mi pretensión de situar algo del valor y función que puede tener el grafismo en la practica psicoanalítica con niños.

Dos anécdotas Dalinianas:

Decidí iniciar la clase dando un rodeo, y comentarles dos anécdotas, relatadas por uno de los pintores más importantes de la historia contemporánea, quien sin dudas es uno de los dibujantes más eximios de todos los tiempos.

Me refiero a Juan Salvador Dalí, quien entre los años 1952-1964, llevó un desordenado y extraño diario intimo, que recorre de una forma espontáneamente minuciosa, casi bajo la modalidad de la asociación libre, sus más extravagantes pensamientos y experiencias cotidianas.

Es de este diario, publicado en forma de libro bajo el nombre de » Diario de un genio. ( Memorias) «, que extraigo dos anécdotas, que atrajeron mi atención y pensé podrían ser orientadoras en relación a nuestro interés en este seminario de comprender el lugar del grafismo en el análisis con niños.

Los cuernos de rinoceronte

La primer anécdota, está contenida en un pasaje de su libro, que generó mi interés, al observar como, en dicho párrafo, Dalí’ describe su enorme sorpresa al descubrir la insistencia con que aparecía en su obra, desde su infancia, un dibujo en particular: «Cuernos de Rinoceronte»

Virgen juvenil autosodomizada por los cuernos de su propia castidad (1954)

Sobre este cuadro Dalí dijo:

«El cuerno del rinoceronte es en realidad el cuerno del legendario unicornio, símbolo de la castidad. La joven virgen puede, bien buscar en él apoyo,o jugar moralmente con él, tal como se solía hacer en los tiempos del amor cortesano.»

Textualmente el pintor describe así su descubrimiento en su diario:

» Agradezco una vez mas a Sigmund Freud y proclamo mas alto que nunca sus verdades. Yo, Dalí, que me hallo sumergido en una ininterrumpida introspección y en un análisis meticuloso de mis propios pensamientos, acabo de descubrir de pronto, que sin siquiera darme cuenta, durante toda mi vida, no he pintado otra cosa que cuernos de rinoceronte ……..Así veo yo ahora todas mis pinturas y quedo estupefacto ante la cantidad de rinocerontes que contiene mi obra………..

Rinoceronte, Rinoceronte ….Quien eres tu? «.

15 /julio/52. Salvador Dalí . » Diario de un genio». Memorias.

Me detengo en este párrafo para remarcar cuatro elementos de la relación del dibujante Dalí, con su propia obra, que entiendo nos puede ser de gran utilidad en nuestra comprensión del tema del grafismo:

La sorpresa del pintor ante lo dibujado por el mismo.

El desconocimiento respecto del significado de ese dibujo que ha producido.

La insistencia repetitiva con la que retorna su dibujo desde la infancia.

4) Por ultimo, la pregunta sobre la verdad que ese dibujo puede representar para él, y que hasta el momento le resulta totalmente enigmático y sin sentido.

La Verdad en el retrato de Freud.

El día 19 de julio de 1938, se encontró Salvador Dalí, quizás por única vez, con Sigmund Freud en Inglaterra. Tres días antes el creador del psicoanálisis, había concluido el ultimo capitulo del » Moisés y el monoteísmo». Tres días después comenzaría a escribir el » Esquema del Psicoanálisis «. Un año después, victima de un cáncer ya muy avanzado, y con la ayuda de su medico Max Schur, quien cumpliría ese día una promesa comprometida tiempo atrás, exactamente poco después de la medianoche del 23 de septiembre de 1939, Freud moriría.

Según cuenta Dalí en su libro, y así lo corroboran todos los biógrafos, el escritor Stefan Zweig, quien fuera junto a Ernst Jones uno de los dos únicos oradores que pronunciarían las palabras de despedida en el funeral del maestro, lo cual atestigua la estrecha relación afectiva que mantenía desde mucho tiempo atrás con Freud, fue quien posibilitó al pintor la visita anhelada.

Al concurrir al encuentro junto a Stefan Zweig, parece que Salvador Dalí se esforzó enormemente por impresionar al gran psicoanalista vienés, hablándole con pasión sobre sus propios escritos e invitándolo a leerlos, mientras que Freud, sin pronunciar palabra, ni inmutarse en lo absoluto por el despliegue daliniano, lo observó atentamente, todo el tiempo que duró el encuentro, escudriñándolo fijamente bajo la mirada férrea de su lupa analítica.

Al despedirse de el, Sigmund Freud pronunciaría una sola frase que quedó grabada para siempre en la mente de Dalí, para regocijo del alma ególatra del pintor Catalán. Freud diría, por única mención: «Nunca había conocido a tan perfecto prototipo de español!! … Que fanático !!! «.

Esa magnifica visita del 19 de julio de 1938, tuvo como producto un dibujo de Salvador Dalí: «El retrato de Freud».

Según Dalí nos revela, la cabeza de Freud le evocaba la forma de un caracol de Borgoña, y morfológicamente así intentó retratarlo.

El 11 de mayo de 1956, en su diario intimo, describirá ese encuentro con Freud y los pormenores personales referidos al retrato que realizara. Lo que me interesa señalar al respecto es la relación del dibujo con la verdad, que la anécdota daliniana ( en la versión de Dalí) nos acerca como posible.

Cuenta Dalí que luego del encuentro y de realizar el retrato se sintió muy ansioso por saber la reacción de Sigmund Freud y su opinión por el dibujo de su rostro. Parece que insistió mucho a Stefan Zweig para que le transmitiera algún comentario de Freud al ver su retrato dibujado por él. Pero, para su decepción, recién cuatro meses después pudo encontrarse con Zweig en New York y recibir una escueta respuesta, casi evasiva, por parte del escritor, quien le dijo:

» Le gustó mucho «, respondiendo esquivo, sin abundar en mayores detalles y pasando a otro tema, para perplejidad del pintor.

Dice Dalí, que solo tiempo después, cuando Stefan Zweig se suicidó en Brasil, y al leer el final de su obra

póstuma » El mundo del mañana » ( sic .) *, pudo comprender la realidad de lo ocurrido con el retrato.

Freud jamás llegó a ver su retrato, y Stefan Zweig le había mentido piadosamente al pintor en ese encuentro en New York.

Según Dalí relata, Stefan Zweig nunca se atrevió a mostrarle el retrato daliniano al genio del psicoanálisis, por temor a sobresaltarlo, por comprender que ese dibujo » presagiaba de manera clara la inminente muerte de Freud «, quien podría haber leído claramente allí dicha verdad.

Parece ser, dirá el pintor en su diario intimo, » que sin darme cuenta dibujé la muerte terrestre de Freud en ese retrato al carbón que hice un año antes de que muriera «.

Mas alla’ de la exactitud o no de esto hechos, relatados por Dalí, me importa concluir a partir de esta anécdota, que podríamos suponer la existencia de una estrecha relación entre una verdad desconocida y la posibilidad de que dicha verdad pueda ser revelada o leída a través de un dibujo.

Obviamente no estoy diciendo que es posible leer una verdad futura, como en este caso insinúa Dalí, sino algo del orden de un saber desconocido que puede hallarse en un grafico si uno se dispusiera a leerlo, con el impacto que puede implicar lo que allí se nos dé a conocer.

El analista escucha

Ya Francoise Dolto sintetizó hace tiempo, en el prefacio a » La primer entrevista «, de Maud Mannonni, de una manera magistral, la especificidad del analista: » Su escucha atenta «, nos dirá la gran psicoanalista francesa.

Dicha escucha atenta del analista, está comandada por la convicción freudiana respecto de que el discurso de su analizante, en su decir y en sus fallas, revela las raíces inconscientes de su padecer.

La demanda de quien nos consulta, nos convoca a un lugar de suposición de saber, instalando la transferencia que posibilitará el acto analítico. Ese enlace es el que nos permitirá establecer una dirección de la cura, en la que redunda nuestra función.

Toda demanda está sostenida por una pregunta que el sujeto se formula en relación al sufrimiento enigmático que constituye su síntoma. ( ¿Qué me pasa? ¿Por qué me esta sucediendo esto? ¿Por qué no puedo dejar de padecer de esto que me aqueja? ¿Cuál es la causa de lo que me sucede mas alla’ de mi voluntad? ).

Es dicha pregunta, la que dirigida al analista, empujará, sesión a sesión, un enhebrado de asociaciones de las que estará constituido el trabajo analítico.

En este contexto, el analizante se expresa de diversas formas, principalmente a través de la palabra, pero no exclusivamente.

Escuchar a un sujeto (niño).

Cuando un analista es convocado a escuchar el padecer de un niño, es casi una obviedad decirlo, el pedido de ayuda es iniciado por sus padres, o los adultos que están a cargo. Tal como señala atinadamente Eric Porge, ese pedido se produce cuando han sufrido una caída del saber natural respecto de su hijo. Ya no saben como seguir con eso que le sucede a su hijo, y sus preguntas, las de los padres, dirigidas al analista, van en la dirección de intentar reestablecer ese saber, que les permita continuar sosteniendo por si mismos el cuidado y la crianza de su hijo.

La palabra aquí domina la escena.

Una vez escuchados a los padres, es muy posible que decidamos luego escuchar al niño por el que nos vienen a consultar.

Ahora bien, cuando recibimos a un niño en nuestro consultorio, su manera de manifestarse puede tomar diferentes formas, algunas de las cuales resultan más cercanas al interés infantil.

En mi caso personal, toda vez que recibo a un niño, suelo mencionarle en el comienzo, el motivo de consulta de sus padres respecto de el. De esta forma situo claramente de entrada la causa de su presencia y de nuestro encuentro allí. Al mismo tiempo, además, le comunico sin demasiados rodeos, que yo estoy ahí para escucharlo e intentar ayudarlo en relación a lo que él me quiera plantear. Abro así la posibilidad de que formule una demanda propia, que no siempre ha de coincidir con la de sus padres.

Me dispongo de esta manera a escuchar atentamente lo que desee o necesite decir, de la forma que pueda hacerlo. Dejando establecido de manera simple, que yo estoy abierto a escucharlo tal como él desee hacerlo.

Habilito de este modo, la posibilidad de que elija abiertamente el recurso más conveniente para su persona, es decir, para que pueda expresarse a partir de los recursos de que él disponga, abriendo un abanico libre de opciones sin ningún condicionamiento previo de mi parte.

La elección del recurso le pertenece en cada encuentro, y será considerado como una forma de expresión de la asociación libre, sin que yo lo determine de antemano.

Mientras sostengo la escucha analítica en atención flotante, que es uno de los ejes centrales de nuestra posición como analistas, el niño en ocasiones habla, en ocasiones juega, o usa platilina … y en algunas ocasiones dibuja.

Quiero dejar sentado que en mi forma de pensar la practica, lo que más me interesa es descifrar lo que allí se dice, lo que nos revela las motivaciones inconscientes del síntoma y la implicación subjetiva del analizante en dicho padecer. Me interesa lo que allí se intenta decir, mas allá de la forma que se diga.

Decir con un dibujo. Preguntas del analista.

Cuando lo que es expresado toma la forma grafica, cuando algo se expresa en forma figurativa a través de un dibujo, suele suceder, o al menos así me sucede a mí, que el analista se vea confrotado a una serie de interrogantes ( interrogantes que seguramente estarán comandados por la conceptualizacion que tenemos acerca del grafismo en el marco analítico):

Me pregunto:

¿Cuál es el mensaje que contiene esta producción grafica?

¿Qué significa y que representa para este niño tal dibujo?

¿En qué lo concierne respecto de su síntoma y que nos revela acerca de las motivaciones y deseos inconscientes que pueden sostenerlo?

¿Qué trabajo de elaboración estara’ en juego allí? Que tarea psíquica esta ’ siendo tramitada?

¿Cuál es la fantasía y deseo que se expresa y se cumple imaginariamente en ese grafico?

¿Cómo descifrar esta serie de imágenes volcadas sobre un papel, que se han manifestado espontáneamente y que en la mayoría de los casos están cargadas de un intenso interés afectivo y dedicación por parte de su autor?

En definitiva, ¿cómo interpretar y comprender, vía desciframiento, esta forma de decir que ha elegido el niño? ….( ¿o que lo ha elegido a el? )…. Y ¿cómo poner tal desciframiento al servicio de la labor analítica y la cura que estamos dirigiendo?

Posición del analista y Función del grafismo .

Confrontado a la producción grafica de un niño, el analista entenderá tal dibujo en el contexto transferencial del dialogo analítico. En este punto, el dibujo no será tomado en ningún momento como un test que captura al autor como un objeto de su estudio diagnostico, sino que por el contrario, será entendido como un decir particular de ese sujeto, que en el marco de la transferencia con un analista, ha producido esa forma figurativa que tomará algún sentido allí, en la medida en que alguien lo pueda escuchar.

Sentido, pues, que habrá que saber leer y descifrar, y que nos remitirá a un saber inconsciente que nos es dado a conocer en ese dialogo especial.

Reflexionando acerca esta cuestión con un psicoanalista amigo, el Dr. Juan Pédelhez*, me señalaba la curiosidad etimológica de que, en la palabra » dibujo» estuviera incluida la partícula » di «, que nos indica un » de a dos». Hay Otro del dibujo.

El niño, adviene a un mundo de cultura, y sera’ bombardeado por una serie de demandas a las cuales responderá, intentando satisfacerlas o sustraerse. El niño adviene a un mundo de lenguaje en el cual estará inmerso y será objeto de las demandas del Otro.

Pensábamos que, a medida que crece, entre tantas demandas, una irá adquiriendo su lugar bastante privilegiado: el dibujo.

Se espera que el niño grafique, que dibuje y que aprenda a escribir.

El dibujo tambien es un producto de la cultura, y está engarzado en las demandas del Otro. El niño será pues sujeto- autor de sus gráficos tanto como objeto de los mismos. En parte el será quien guíe la mano, produciendo imágenes sobre el papel, a su antojo, pero tambien será sorprendido por lo que allí ha producido mas allá de su voluntad y su saber.

Los dibujos responden a un código, respetan cierta gramática y son una expresión del lenguaje que preexiste al niño y de los que el deberá apropiarse.

En este sentido, el dibujo puede ser leído, si uno sabe leerlo, siguiendo los códigos que lo constituyen en su esencia, que en mi opinión, son los códigos propios de las formaciones del inconsciente, tal como lo haríamos por ejemplo, con un sueño.

Extraigo en este punto un párrafo de Jacques Lacan, para complementar lo hasta aquí dicho, de su texto:

«Subversión del sujeto y dialéctica del deseo». ( Escritos).

» Pues el psicoanálisis implica por supuesto lo real del cuerpo y de lo imaginario de su esquema mental.Pero para reconocer el alcance en la perspectiva que se autoriza en él por el desarrollo, hay que darse cuenta primero de que las integraciones mas o menos parcelarias que parecen constituir su ordenación, funcionan allí ante todo como elementos de una heráldica, de un blasón del cuerpo.Como se confirma por el uso que se hace de ellas para leer los dibujos infantiles »

Para concluir:

¿Qué es el grafismo para el psicoanalista? ( Tomo aquí algunos autores psicoanalíticos de referencia y solo algunas de las cuestiones que el grafismo puede representar).

* La hoja en blanco, trasformada en un espacio imaginario, producto de un mecanismo de proyección sensorial, puede ordenarse con miras » al cumplimiento del deseo inconsciente del que el cuerpo es vehículo y mediador al mismo tiempo » ( Sami Ali)

*En este sentido, el dibujo constituye un medio ficcional por figuración, que representa fantasías objetivadas. «El grafismo infantil es un autentico fantasma representado » ( Francoise Dolto).

*La hoja en blanco es susceptible de funcionar » como un espejo que refleja la imagen del sujeto mismo » ( Sami Ali ). Representa pues, una vía regia para la comprensión de la posición subjetiva, en su constitución y sus conflictos y las verdades inconscientes que los sostienen.

*Por sus vínculos con lo espacial, los dibujos nos posibilitan ubicar, en un sentido diagnostico, el tiempo de la constitución de la subjetividad en la que se encuentra el dibujante. ( En relación a la organización espacial):

A).Ya sea, que el niño aun se encuentre en una organización espacial, propia de los tiempos más primarios de la constitución, descripto por Sami Ali, como » espacio de las inclusiones reciprocas «, donde predomina la logica del proceso primario, ( no operando el mecanismo de la represión), en el cual no se observa una clara diferenciación de categorías, arriba, abajo, allá, acá, y se presenta en un discurso metonímico, con fallas en la organización yoica, que nos revela la existencia de un Trastorno en la constitución del psiquismo:

( Tal como se revela en este gráfico de una niña de 7 años que no logra dibujar una figura humana con todas sus partes, y realiza una serie de gráficos dispersos que revelan su gran desorden interno. ).

B) O bien, que ya haya adquirido un tiempo espacial ligado mas al proceso secundario, y los tiempos del Edipo, con un espacio claramente organizado, que respeta un arriba y un abajo, un aquí, un allá, y una organización lógica, propia del pasaje por la represión. En este sentido, el dibujo se presenta mas ligado a una organización sintomática:

Tal como se observa en este grafico de un niño de 8 años que dibuja en una sesión, tratando de explicar lo que le sucede a la noche cuando padece de insomnio. Aquí se dibuja a sí mismo cuando se queda pensando mucho en las chicas en el momento de acostarse y por eso no logra dormirse. Además dibuja como se le calienta la cara en esas ocasiones.

Para terminar, ahora si, podemos decir, que estos «enigmas figurales» ( Marisa Rodulfo), que son los dibujos, constituyen para el analista que los sepa leer, un modo de acceder, a través de su escucha atenta, a aquello que se le está intentando revelar o decir, en el marco transferencial, acerca de una verdad inconsciente del sujeto, que de ser descifrada adecuadamente, posibilitara’ avanzar en el trabajo analítico que constituye en esencia la dirección de la cura.

Finalizo, por ultimo, este escrito con unas palabras de Stefan Zweig, que aparecen en un texto llamado » El secreto de la creación artística». Pienso que en cada dibujo de un niño, nos encontramos ante un importante acto creativo, y tambien ante una pequeña obra de arte que merece todo nuestro respeto al momento de intentar comprenderla, por tal motivo me pareció atinado cerrar el presente trabajo con esta bella frase del gran escritor, que contiene un agudo mensaje para quien lo sepa interpretar:

» Lo mejor de nuestro corazón y de nuestro espíritu es precisamente esa capacidad de conmoverse, de sentirse profundamente estremecido ante el misterio. Quien de verdad se interese por el arte debe acercarse a las grandes obras maestras contemplándolas desde una doble perspectiva: como misterios que están por encima de su vida perecedera y como cosas que precisan ser comprendidas. Es decir: deben intentar descifrar lo indescifrable «. ( Stefan Zweig / 1953).

– 28/03/03. Ariel Pernicone.

Bibliografía.

– Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci. Sigmund Freud. ( Ed. Amorrortu)

– Seminario IV. Las relaciones de Objeto. Jacques Lacan. ( Ed. Paidos)

– Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano. ( Escritos) Jacques Lacan. ( Ed. Siglo XXI ).

-*El mundo del ayer. Stefan Zweig. ( Ed. Castilla )

Nota Aclaratoria: Salvador Dalí nombra en su diario el texto de Stefan Zweig como » El mundo del mañana «, pero la versión original de Stefan Zweig en su traducción al Español aparece como » El mundo del Ayer».

– Diario de un Genio. Memorias. Salvador Dalí. ( Ed. Tusquets).

– El Espacio Imaginario. Sami Ali. ( Ed . Amorrortu).

– La imagen inconsciente del Cuerpo. Francoise Dolto’. ( Ed. Paidos).

– El niño del dibujo. Marisa Rodulfo. ( Ed. Paidos).

– El ombligo y la voz. Denis Vase. ( Ed. Amorrortu).

* Agradezco especialmente al Dr.Juan Pédelhez el aporte realizado, su atenta escucha, y su dialogo siempre agudo y creativo.