Los Antiguos Mayas

Escritura Jeroglífica

Los Mayas no inventaron la escritura, aparentemente, pero sí fueron responsable del desarrollo de un complejo sistema de escritura mixta, compuesta de unos 800 jeroglíficos. Los orígenes de la escritura Maya pueden rastrearse hacia el sur de México, a un lugar llamado Veracruz, así como a la Costa del Pacífico de Guatemala y El Salvador. El pueblo que vivió aquí, llamado Olmeca o Mihezoque, pinto los primeros jeroglíficos en Tres Zapotes en el año 29 A.C., fue esta la primera evidencia de un lenguaje escrito en la antigua América. El texto más antiguo que presenta el conjunto completo de características de la escritura de los Mayas se conserva en la Estela 29 de Tikal, que data del año 292 D.C. Los textos jeroglíficos documentaron la vida de los Gobernantes: sus nacimientos, ascensos al trono, matrimonios, guerras, entierros y otros aspectos importantes de la vida de un Gobernante.

La escritura jeroglífica se compone de signos para los ideógrafos, que son unidades de significado, palabras o partes de palabras compuestas; y de sílabas, que son unidades de sonido. Los textos fueron libros escritos en bloques del mismo tamaño, cada uno conteniendo uno o más signos. Dentro de un bloque de jeroglíficos usualmente hay un signo que es de mayor tamaño que los otros: es el signo principal. Adjunto a éste, se encontrarán afijos, superfijos, prefijos, postfijos, subfijos y aún entrefijos, los cuales modifican o definen el signo principal. Los textos de los mayas, hermosamente pintados o esculpidos, expresan oraciones completas con nombres propios, verbos, adjetivos, adverbios, preposiciones y conjunciones y otras partes de la composición de un lenguaje.

Los estudiosos de los Mayas, Sylvanus G. Morley y Sir Eric Thompson, no creyeron que los textos que nos legaran los Mayas trataran sobre la historia real de las personas que habitaron estas ciudades. Pensaron que los textos se concentraban principalmente en información sobre su calendario, y observaciones astronómicas y sagradas. Pensaron que los caracteres que aparecían en las estelas eran Dioses. Pero a medida que la arqueología maya continuo haciendo sus progresos pioneros en medio de las selvas húmedas de Guatemala, lo contrario ha ido revelándolos. Las estelas no contienen más que información acerca de los Gobernantes del Mundo Maya durante más de 570 años. Los descubrimientos hechos por otros estudiosos de los mayas, como Tatiana Proskouriakoff en Piedras Negras y Heinrich Berlín en Tikal cambiarían la vieja perspectiva para siempre.

Los epigrafistas, quienes investigan los complejos jeroglíficos, conocen alrededor de 800 grafemas de las escritura Maya. Pero la epigrafía maya ha recorrido un largo camino desde sus inicios en 1930, cuando se abrió un capítulo fascinante de la historia de los Mayas que abrían de descubrir los epigrafistas: la historia de los Gobernantes Mayas, cuyos nacimientos y muertes, ancestros y parentescos, conquistas e inauguraciones, eventos rituales y ceremonias, todos eran parte de un sistema de creencias religiosas y políticas complejas. Lo que es más sorprendente aún es que los eventos de sus vidas no serán borrados para siempre de la memoria, pues los desaparecidos Mayas Clásicos los guardaron por siempre para la posteridad.

Alguien vendría algún día que podría descifrar el código de los mayas. Reuniendo toda la información como piezas de un rompecabezas de los diferentes sitios y textos dispersos, podemos tener ahora una idea aproximada de la historia antigua de nuestra región y de las relaciones entre las diferentes ciudades-estado.

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Recopilado por: Jorge Martí