Los pequeños detalles
Para la fiscal existió el delito, e imputó la maniobra a un empresario necochense. Requerimiento de elevación a juicio oral
El Perito Oficial del Depto. Judicial de Mar del Plata Héctor Botto, estableció que escribieron sobre una firma que había sido estampada en papel de fotocopiadora.
Fue una estafa y punto. Así lo entendió la fiscal Eugenia Quagliaroli al recibir los resultados de cada pericia que había solicitado para impulsar la investigación en la que aparece involucrada una firma de venta de acoplados cercana a Capital Federal como damnificada, y un empresario local, como el supuesto autor de la maniobra. De hecho, la representante del ministerio público solicitó el juicio oral y elevó la causa al Juzgado de Garantías Nº 2, a cargo del juez Gerardo Moreno, y éste dio vista a la otra parte, la acusada. Esa es hoy la situación penal de este hecho que comenzó hace dos años.
Como consecuencia de esta causa aparecieron otros condimentos, como la probable venta irregular de sellos en la sucursal Necochea del Banco Provincia (que se investiga por separado), y un evidente vacío legal en la Justicia, que establece un verdadero divorcio entre el ámbito penal y el civil en el mismo caso.
También quedó en evidencia la aparente facilidad de llevar adelante una posible estafa a través de contar únicamente con la firma de quien va a ser perjudicado, tal como, según la Fiscalía, sucedió en este caso, y que tiene como antecedentes, que tomaron estado público por la trascendencia de sus figuras, a damnificados como el futbolista Juan Sebastián Verón (que debió pagar una fortuna), o el animador Silvio Soldán, hoy involucrado en un caso similar, ocurrido en Santiago del Estero, merced a la firma de un inocente autógrafo.
* La calificación
La maniobra está calificada como “estafa procesal en concurso ideal con falsificación de documento privado”, llevada adelante entre el 15 de noviembre de 2004 y el 2 de junio de 2005. La firma damnificada es “El avestruz de los caminos”, que se dedica a la fabricación de acoplados y ventas a empresas del interior, que cuenta con 70 empleados.
La Fiscalía imputó de los hechos al empresario necochense Roberto Ernesto Decker y el 28 de marzo pasado solicitó elevar la causa a juicio oral. Ahora, el juez de Garantías Gerardo Moreno dio traslado a la parte acusada.
Según la Fiscalía, entre la citada empresa y el empresario local existía una relación comercial, a tal punto que desde nuestra ciudad enviaban a la fábrica de acoplados fotocopias de los cheques que después entregarían. Sobre esta fotocopia, el presidente de la empresa, Valentin Roberto Buenader, estampaba su firma de conformidad y la operación se llevaba a cabo. En la fecha de vencimiento, se entregaban los cheques en cuestión.
“Era una modalidad habitual, que nos permitía a nosotros saber con el dinero que íbamos a contar para hacer otros emprendimientos, pagar al personal, es decir para administrarnos”, explicó Buenader, vicepresidente de la firma, a Ecos Diarios.
También dijo que “nuestra empresa, como todas, se maneja con créditos bancarios. Nos rechazaron el último que pedimos porque la planta aparece embargada. Era imposible para nosotros. Cuando preguntamos de dónde venía el embargo, nos dijeron que del Juzgado Civil y Comercial Nº 2 de Necochea”.
“Nosotros no teníamos ninguna deuda en Necochea – continuó-, así que tuvimos que viajar, fuimos al Juzgado y comenzó el baile, porque por mucho tiempo no nos permitieron ver la causa que habían iniciado en nuestra contra. Después de andar pudimos saber que se trató por la falta de pago de un pagaré por valor de 581.058 pesos que, obviamente, fue falsificado”.
* La maniobra
En la Unidad Fiscal de Investigaciones Nº 1 se inició la causa, en principio, con la sospecha de estar ante una maniobra fraudulenta. A medida que transcurrió el tiempo, la investigación estableció que no sólo fue engañada la firma damnificada, sino también la propia Justicia, a través de documentos que, para la fiscal Quagliaroli, fueron falsificados.
Aparentemente, la maniobra consistió en utilizar la firma de Buenader que había sido estampada en una hoja A4, en cuyo encabezado había fotocopias de cheques, de acuerdo al usual modo de control entre las partes en la relación comercial que existía.
Entre el último cheque y la firma quedó una buena parte en blanco, que habría sido utilizada para escribir dos documentos: un contrato de mutuo y el pagaré por la suma de 541.058 pesos.
* Las pruebas
En principio, el contrato de mutuo aparece elaborado el 15 de noviembre de 2004, en nuestra ciudad. El damnificado dijo contar con la documentación necesaria para probar que ese día no estaba en Necochea, sino en la clínica Fleni, de Capital Federal.
Pero, sin dudas, las evidencias que llevaron a la fiscal a imputar al empresario necochense como autor de la maniobra, fueron las aportadas en el trabajo caligráfico llevado adelante por el perito oficial Héctor Ramón Botto, del Departamento Judicial Mar del Plata, que además contó con la aprobación de los peritos de parte, casi en su totalidad.
• En principio estableció que la firma de Buenader es auténtica. Incluso la reconoce el propio damnificado.
• Para el perito el punto final mecanografiado está escrito con posterioridad a la firma, ya que aparece debajo de la aclaración de la citada firma.
• El borde inferior del pagaré presenta un corte irregular, realizado con algún tipo de instrumento de acción manual (tijeras o trinchetas).
• La firma que rubrica el pagaré presenta incompletos sus trazos de inicio y escape, como consecuencia del recorte realizado en el soporte citado anteriormente.
• El texto mecanografiado del pagaré presenta características de un único tiempo escritural, que queda de manifiesto en la coincidencia de inserción en horizontalidad y verticalidad. También se verifica regularidad en el espaciado interlineal, como consecuencia del espacio entre renglones, que resultan coincidentes.
• En el pagaré aparecen manchas oscuras que para el profesional “están constituidas por gránulos de toner, característicos de un proceso previo de fotocopiado. Toda vez que la firma impuesta con anterioridad al mecanografiado se deduce que éste es también posterior a la deposición del toner en el soporte”.
• Se detectan partículas de toner en el surco del trazado constitutivo de la firma del pagaré. Se aprecian cubiertos por la tinta azul de la rúbrica y desplazado hacia el fondo del surco. Con este detalle, queda en claro que el papel ostenta un proceso anterior por una máquina fotocopiadora previo al estampado de la firma.
• Además las medidas del papel utilizado para la confección del pagaré, no es compatible con las de fábrica para este tipo de documentos.
Estos son algunos de los resultados que la fiscal Quagliaroli tuvo en cuenta al momento de imputar al empresario necochense como el aparente autor de la maniobra ilícita.
Fuente: Diario Ecos de Necochea
Recopilado por: Jorge Martí