Cuando se comenzó a escribir

Los sumeros contaban con una explicación para su invención de la escritura más de 5,000 años atrás. Al parecer, un mensajero del rey de Uruk llegó tan cansado del viaje a la corte de un gobernante lejano que fue incapaz de entregar el mensaje oral. De forma que al rey, que era astuto, se le ocurrió una solución. Puso algo de arcilla y grabó las palabras de sus mensajes sobre una tablilla. Un relato épico de los sumerios celebra el logro: «Antes de esa época, la escritura sobre la arcilla no había existido.
Pero ahora, cuando el Sol se levantó, ¡así fue! El rey de Kullaba (Uruk) había puesto palabras sobre una tablilla, ¡así fue!» El relato encantador similar a éste, que se está volviendo a contar en un simposio reciente sobre los orígenes o la escritura, efectuado en la Universidad de Pennsylvania, tanto divirtió como frustró a los académicos.
Les recordó que podían esperar poca ayuda -sólo un mito- de parte de los sumeros mismos, supuestamente el primer pueblo que escribió, para conocer cómo y por qué la invención responsable de la gran división de la cultura humana, entre la prehistoria y la historia, había salido a la superficie.
Los arqueólogos, historiadores y otros académicos presentes en la reunión sonrieron ante el absurdo de que un rey hubiera escrito una carta cuyo destinatario no sabía leer. Asimismo, pusieron en duda el que la primera escritura fuera una trascripción directa del habla. La escritura más que probablemente surgió como un sistema simbólico de comunicación distinto y separado, como la pintura, la escultura y los relatos orales, y sólo posteriormente se fusionó con el lenguaje hablado.
No obstante, en el relato, los sumeros, quienes vivieron en Mesopotamia, el valle inferior de los ríos Tigris y Eufrates en lo que actualmente es el sur de Irak, daban la impresión de entender la función transformadora de la escritura. Como observó la doctora Holly Pittman, la historiadora de arte proveniente de Pennsylvania que organizó el simposio, la escritura «surgió a partir de la necesidad de almacenar información y transmitirla hacia el exterior de la memoria humana y más allá del tiempo y el espacio».
Al intercambiar interpretaciones y nueva información, los académicos reconocieron que siguen sin tener respuestas completamente satisfactorias para la mayoría de los interrogantes primordiales sobre exactamente cómo y por qué se desarrolló la escritura. Muchos de ellos favorecieron una explicación amplia de los orígenes de la escritura en las artes visuales, pictogramas de objetos que eran transformados en símbolos cada vez más abstractos para designar objetos, nombres y, con el tiempo, palabras en un discurso. Sus opiniones se contrapusieron a la teoría ampliamente respaldada entre los arqueólogos, según la cual la escritura se originó a partir de los pedazos de arcilla de distintos tamaños y formas que los contadores sumeros habían utilizado como símbolos para guardar un registro del ganado y los almacenes de grano.
Los académicos en el simposio concedieron también que no contaban con una respuesta definitiva para el interrogante relativo a si la escritura fue inventada sólo una vez y después se diseminó a otras partes o si surgió de forma independiente en varias ocasiones en varios lugares, como Egipto, el valle del Indo, China y entre los olmecas y los mayas de México y América Central. Sin embargo, criticaron hallazgos recientes que sugieren que la escritura pudiera haber sido desarrollada anteriormente en Egipto, en vez de en Mesopotamia.
En diciembre, el doctor Guenter Dreyer, director del Instituto Alemán de Arqueología en Egipto, anunció nuevas fechas a partir de radiocarbonos para las tumbas en Abydos, en el Nilo, aproximadamente 400 kilómetros al sur de El Cairo. Las fechas indicaban que algunas inscripciones jeroglíficas sobre ollas, huesos y marfil en las tumbas fueron hechas cuando menos en el 3200 a.C., y probablemente en el 3400.
Ahora era un «interrogante abierto», dijo Dreyer, saber si la escritura apareció primero en Egipto o en Mesopotamia. En el simposio, el doctor John Baines, egiptólogo de la Universidad de Oxford quien acaba de visitar a Dreyer, expresó escepticismo en términos corteses. «Sospecho de las fechas», dijo en una entrevista. «Creo que él está siendo muy osado en sus lecturas sobre estas cosas». La preponderancia de la evidencia arqueológica ha mostrado que los urbanizadores sumeros fueron los primeros en desarrollar la escritura, en el 3200 o el 3300 a.C. Estas son las fechas de muchas tablillas de arcilla con una escritura proto-cuneiforme que se encontraron en el sitio de la ancestral ciudad de Uruk. Las tablillas llevaban símbolos pictóricos que representaban los nombres de personas, lugares y objetos para gobernar y el comercio. La escritura sumeria evolucionó gradualmente de lo pictórico a lo abstracto, pero muy probablemente al menos cinco siglos antes de que la escritura viniera a representar el registro del lenguaje hablado.
Los jeroglíficos egipcios son tan distintos de la escritura cuneiforme de los sumerios, dijo Baines, que éstos probablemente fueron inventados de manera independiente no mucho tiempo después de la escritura sumeria. Es posible que los egipcios pudieran haber obtenido la idea para escribir de los sumerios, con quienes tenían contactos en Siria, pero nada más.
En cualquier caso, la idea de la escritura se generalizó más al inicio del tercer milenio A.C. Los elamitas del sur de Irán desarrollaron un proto-sistema de escritura quizá influido por el proto-cuneiforme de sus vecinos sumeros, y antes de que el milenio concluyera, la escritura apareció en el valle del río Indo, en lo que actualmente es Pakistán e India, para posteriormente hacerlo en Siria, Creta y partes de Turquía. La escritura en China se remonta al periodo Shang, hacia el final del segundo milenio A.C., y data del primer milenio A.C. en América.
En Mesoamérica Los arqueólogos han pensado que la escritura indo sin descifrar, la cual al parecer apareció por vez primera alrededor del 2500, pudiera haber estado inspirada, en parte, a partir de los contactos comerciales con Mesopotamia.
Sin embargo, nuevas excavaciones en las ruinas de la ancestral ciudad de Harappa sugieren un origen anterior que se cree es independiente de la escritura indo.
En un informe desde el campo, el cual fue distribuido en Internet, el doctor Jonathan Mark Kenoyer de la Universidad de Wisconsin, así como el doctor Richard H. Meadow de la Universidad de Harvard, mostraron fotografías de marcas que se hicieron sobre alfarería, las cuales interpretaron como evidencia de la utilización de símbolos para la escritura por parte del pueblo indo y que databan del 3300 a.C. Si estos son de hecho ejemplos de proto-escritura, el descubrimiento indica un origen independiente de la escritura indi, contemporáneo al de las invenciones sumeras y egipcias.
Meadow, usando el correo electrónico, la versión electrónica de la era de la tablilla de arcilla del rey Uruk, confirmó que las marcas inscritas eran «similares en algunos aspectos a aquéllas que posteriormente se utilizaron en las inscripciones indi». Las excavaciones actuales, añadió, estaban sacando a la luz «hallazgos muy significativos en Harappa con respecto a la escritura indi». No obstante, en el simposio, el doctor Gregory Possehl, arqueólogo de Pennsylvania que se especializa en la civilización indo y ha examinado las fotografías, advirtió en contra de llegar a conclusiones como las mencionadas. Uno tenía que ser cuidadoso, dijo, de no confundir las marcas del alfarero, como graffiti y marcas dejadas por las uñas, con símbolos de la escritura naciente.
De los primeros sistemas de escritura, dijeron académicos, solamente los de los sumerios, chinos y mesoamericanos daban la impresión de ser claramente invenciones independientes. Al revisar la relación entre las primeras apariciones de arte chino en bronce, «los huesos del oráculo» y la escritura, concluyó la doctora Louisa Huber, investigadora en el Centro Fairbanks para Investigaciones del Este Asiático, en Harvard, «la escritura china da la impresión de ser pura». Sin embargo, pocos pronunciamientos con respecto a las primeras etapas de la escritura están libres de disputas. El doctor Victor Mair, profesor del idioma chino en Penn, ofreció evidencia que indica, dijo, «que el sistema chino de escritura bien pudiera haber recibido influencias vitales de sistemas de escritura europeos y del oeste asiático, así como de proto-escritura».
Mair citó una correspondencia intrigante entre la escritura china y 22 letras fenicias, al igual que símbolos parecidos a los de Occidente sobre alfarería y los cuerpos de momias que se encontraron en el desierto occidental de China. Los descubrimientos recientes de las momias, vestidas con atuendos de tejidos occidentales y con facciones caucásicas, han impulsado teorías de influencias extranjeras sobre la cultura china durante el primer y el segundo milenios A.C. Ya se había establecido que la carreta y la metalurgia con bronce llegaron a China provenientes de Occidente.
Aunque al parecer nadie estaba preparado para aprobar su tesis, dijo Mair, «Sencillamente no sabemos con certeza si la escritura china fue o no creada independientemente». El doctor Peter Damerow, especialista en cuneiforme sumerio en el Instituto Max Planck para la Historia de la Ciencia en Berlín, dijo; «Cualesquiera que hayan sido las influencias mutuas de sistemas de escritura de culturas diferentes, su gran variedad muestra, al menos, que el desarrollo de la escritura, una vez que es iniciado, obtiene un grado considerable de independencia y flexibilidad para adaptar un sistema de codificación a las características específicas del lenguaje que será representado».
No es que éste hubiera aceptado la opinión convencional que dice que la escritura comenzó necesariamente como una especie de representación de palabras mediante imágenes. Nuevos estudios de proto-cuneiforme sumerio, dijo, desafían esta interpretación. Las estructuras de esta antigua escritura, por ejemplo, no concordaban con la sintaxis de un lenguaje.
El proto-cuneiforme al parecer estaba sumamente restringido, comparado con el lenguaje hablado, y se manejaba principalmente en listas y categorías, no en oraciones y narrativa. Se cree que esto refleja los orígenes de la escritura y las primeras aplicaciones en la administración económica de una sociedad cada vez más compleja, dijeron académicos. La mayor parte de las tablillas de Uruk eran documentos sobre propiedad, inventarios, e incluso entonces, impuestos. Los únicos textos que no tratan sobre actividades administrativas, dijo Damerow, eran léxicos cuneiformes que al parecer eran escritos como ejercicios escolares realizados por escribas que estaban siendo adiestrados.
Durante al menos dos décadas, de hecho, la doctora Denise Schmandt-Besserat, arqueóloga de la Universidad de Texas, ha argumentado que la primera escritura surgió directamente de un sistema para contar que practicaban contadores sumeros. Utilizaban «símbolos» moldeados en barro cada uno de ellos con una forma especial para representar una jarra de aceite, un contenedor de grano pequeño o grande, o una clase particular de animales domésticos. Cuando los símbolos son puestos dentro de esferas superficiales hechas de barro, el número y tipo de símbolos en el interior es registrado sobre éstas con impresiones similares a las de los símbolos.
Finalmente, para simplificar las cosas, las impresiones de los símbolos fueron reemplazadas por signos de inscripciones, y se inventó la escritura.
Pese a que la doctora Schmandt-Besserat se ha ganado un amplio reconocimiento, algunos lingüistas cuestionan su tesis, y otros académicos como el doctor Pittman, de Pennsylvania, también piensan que es una interpretación muy estrecha. Hicieron énfasis en que la representación pictórica y la escritura evolucionaron juntas, como parte del mismo contexto cultural que impulsó la experimentación en la comunicación mediante símbolos. «Sin duda el sistema de símbolos es uno de los precursores de la escritura, así como en verdad importante», dijo el doctor Pittman en una entrevista. «Sin embargo, tengo un argumento con su evidencia para crear una relación entre símbolos y signos, y ella no inició el proceso para incluir la realización de pinturas y toda clase de prácticas de almacenamiento que son tan importantes como los símbolos».
La doctora Schmandt-Besserat, que no asistió al simposio, se defendió vigorosamente en una entrevista telefónica. «Mis colegas dicen que las señales o marcas sobre sellos fueron un comienzo para la escritura, pero muéstrenme una sola señal que se convierta en un símbolo en la escritura», dijo. «Dicen que los diseños sobre alfarería fueron uno de los principios de la escritura, pero quiero ver un solo símbolo de escritura que se pueda localizar en una olla: no existe». En sus primeros 500 años, afirmó, la escritura cuneiforme era utilizada casi exclusivamente para registrar información económica. «La primera información que le proporciona a uno es tan sólo la misma información que manejaban los símbolos», dijo. «Cuando se empieza a poner más contenido en las tablillas, productos además del nombre de quien los entregó y del que los recibió, es ahí donde el arte entraría en el panorama. Entonces la escritura salió de la caja, en todas las direcciones».
Damerow estaba de acuerdo en que la escritura cuneiforme al parecer se había desarrollado en dos etapas, primero como un nuevo medio, aunque limitado, de registrar información económica, después como un sistema más amplio de codificación del lenguaje hablado para los relatos, argumentos descripciones o mensajes de un gobernante a otro. Incluso así, pasó mucho tiempo después del origen de la escritura para llegar a verdaderas sociedades alfabetizadas. En el simposio, algunos académicos subrayaron que los primeros gobernantes no sabían leer ni escribir; se valían de escribas para sus mensajes, del almacenamiento de registros y de los relatos orales. En Egipto, la mayoría de los primeros jeroglíficos fueron inscritos en lugares más allá del ojo público, en las partes superiores de monumentos o en las profundidades de las tumbas. En este caso, dijo el doctor Pascal Vernus de la Universidad de París, los inicios de la escritura eran menos administrativos que sagrados e ideológicos, «una forma de crear y describir el mundo dependiendo de cómo la elite dominante quiere que sea».
El doctor Piotr Michalowski, catedrático de civilizaciones del Cercano Oriente en la Universidad de Michigan, dijo que la escritura proto-cuneiforme de Uruk, sin importar sus antecedentes, era «tan radicalmente distinta como para ser un rompimiento total con el pasado, un sistema diferente a cualquier otro». Sin duda funcionaba para almacenar, preservar y comunicar información, pero también era un nuevo instrumento de poder. «Quizá se debe a que crecí en la Polonia estalinista», dijo Michalowski, «pero opino que la coerción y el control fueron el primer propósito importante de la escritura, una nueva forma de controlar la manera como vive la gente»

 

 


Por:
John Noble Wilford
Publicado en la Revista Discover


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