Cómo encarar el desafío de recargar los cartuchos
Trabajo realizado por
Leo González Pérez
Los cartuchos de tinta originales de las impresoras siempre fueron caros. Y desde que la devaluación de la moneda argentina encareció todos los productos importados, para muchos, estos insumos de computación más que caros, se transformaron en inalcanzables. Por eso el uso de cartuchos rellenados, reciclados y de marcas alternativas -vigente ya desde hace unos años- tomó un fuerte impulso en los últimos meses. Ahora, casi en cualquier librería, casa de computación, locutorio y hasta en cualquier quiosco puede verse algún cartel avisando «Se recargan cartuchos”.
Pero como este es un mercado que tiene una corta historia en nuestro país y en él no existen todavía grandes marcas con reconocida trayectoria y respaldo, decidir dónde reciclar un cartucho o dónde comprar uno no original plantea dudas e interrogantes: «¿No terminaré arruinando la impresora?, ¿cómo distingo un buen cartucho? ¿conviene reciclar o comprar uno de marca alternativa.
Algunas de estos dilemas son alimentados por los fabricantes de impresoras, que insisten amenazantes sobre los peligros de no usar exclusivamente sus productos. Sin embargo, la crisis empuja a tomar algunos riesgos, y no hace falta transformarse en un experto para poder elegir un buen cartucho reciclado o alternativo, hay que -eso sí- seguir algunas pautas y prestar atención a algunos detalles.
Recargas, reciclajes, alternativos…
Tal vez sea útil primero distinguir en qué consisten las diferentes opciones a los cartuchos originales para las impresoras a chorro de tinta. Un primer grupo está compuesto por los cartuchos rellenados, que son los cartuchos originales de las impresoras a los que se les recarga tinta cuando la carga inicial se les agotó. Otra opción son los reciclados, también cartuchos originales pero que antes de ser recargados de tinta son sometidos a un proceso de reacondicionamiento (control de buen funcionamiento, vaciado total, limpieza) que permite volver a utilizarlos.
En tanto, los cartuchos de marcas alternativas (también conocidos como compatibles) se dividen en dos grupos. Uno es el de los que son manufacturados por empresas distintas a las que fabrican las impresoras y están pensados para determinados modelos de impresora; o sea, se trata de copias de los originales. Sin embargo, también existen cartuchos de marcas alternativas que no son otra cosa que cartuchos originales, reciclados, recargados, puestos en un nuevo envoltorio y presentados con otra marca. La desventaja de estos es que es imposible saber en qué condiciones están y cuánta vida útil les queda.
Otra opción son los kits de recarga, compuestos por tinta y las instrucciones y herramientas necesarias para encargarse uno mismo del rellenado.
Una primera cuestión a definir, entonces, sería si optar por un cartucho alternativo o uno reciclado. Entre estas dos opciones hay una diferencia importante de precio, un buen alternativo puede costar más de la mitad que uno original, mientras que reciclar un cartucho ronda el 20 por ciento del valor del original. Según los entendidos que consultó este suplemento, los cartuchos alternativos que mejor funcio nan son los de aquellos modelos de impresoras que no incluyen el cabezal de impresión (el dispositivo que dosifica la tinta) en el cartucho. Es el caso de las impresoras Epson y algunos modelos de Canon.
Cuando se trata de cartuchos alternativos que incluyan el cabezal de impresión (los que utilizan las máquinas Hewlett-Packard y Lexmark) hay que tener más precaución, averiguar si no se trata de cartuchos reciclados y fijarse en el precio, porque es posible que se acerque al de los originales. En relación al precio también se debe tener en cuenta que los cartuchos alternativos en general soportan menos procesos de reciclado que los originales.
En cuanto a la disyuntiva ¿rellenar o reciclar? la ventaja del rellenado es la rapidez -requiere sólo unos minutos- y es muy cómoda si se hace en casa mediante un kit; pero, según dicen los que saben, un cartucho tendrá más vida útil (esto es admitirá más recargas) si se le hace un proceso completo de reciclado en lugar de sólo una recarga.
Y la vida útil de un cartucho es muy importante, ya que cuando el cartucho no admita más recargas habrá que comprar uno nuevo, porque los usados en buen estado no abundan.
Una cuestión que parece quedar clara cuando se consulta a las empresas que se dedican a los cartuchos no originales es que es fundamental recurrir a un comercio de confianza. Si no se conoce ninguno, lo mejor es llegar por alguna referencia, porque el grado de informalidad en este mercado es bastante alto (por ejemplo, algunas garantías son verbales) y porque aspectos cruciales como la calidad de la tinta de la recarga no son fáciles de comprobar hasta que se usa el cartucho.
Además, conviene averiguar quién es realmente el responsable de los trabajos de reciclado, ya que muchos comercios, sobre todo los no relacionados con el rubro, sólo actúan como receptorías que entregan los cartuchos a una empresa recicladora.
La garantía es otro factor muy importante a considerar. Algunos fabricantes de impresoras anulan la garantía de los equipos si se usa en ellos cartuchos reciclados o alternativos. Algunos recicladores responden a esto ofreciendo hacerse cargo de la garantía de las impresoras por desperfectos vinculados al uso de sus productos, pero habrá que confiar en su palabra, porque este tipo de garantía suele ser sólo verbal. En general, la garantía es únicamente sobre el funcionamiento del cartucho y es habitual que se prometa devolver el dinero si no se está satisfecho. Sin embargo, la devolución de la plata puede no solucionar el problema, ya que si el cartucho fue arruinado, para reponerlo habrá que poner mucho más que el dinero devuelto por el reciclador.
Según pudimos averiguar, con un cartucho bien reciclado o con uno alternativo de buena calidad, las posibilidades de dañar gravemente la impresora son pocas. La mala calidad de las tintas o una recarga mal hecha suelen sí desembocar en cartuchos que imprimen mal, se agotan rápidamente o pierden tinta.
La calidad de impresión y el rendimiento (cantidad de páginas que puede imprimir) que se puede esperar de un cartucho no original dependen del modelo de la impresora, pero en general son sólo algo inferiores a las de los originales. Si esto no es así, hay que dudar de la calidad de la tinta o de que el cartucho se halla recargado en toda su capacidad.
Una tinta de buena calidad se reconoce en la nitidez de las impresiones. Pero además debería no secarse durante la no utilización de la impresora y secarse rápidamente una vez realizada una impresión
Por otra parte, si se deja un cartucho para reciclar conviene asegurarse que se recuperará ese mismo cartucho y no otro, que tal vez funcione bien pero que tenga en su historial ya varias recargas y esté cerca de decir basta. Algunos comercios identifican cada cartucho mediante una etiqueta, si no es así se le puede hacer una marca personal para tenerlo identificado.
Algunos cartuchos, como los de la Epson 777 cuentan con un Chip, el cual tiene almacenada la cantidad de tinta. Una vez que el Chip marca que se ha acabo la tinta. Si se recarga este cartucho y se mete de nuevo en la impresora, este se considerará como un cartucho «vacío». En estos casos hay que «Engañar» a la impresora. Hay que darle un «reset» al chip, para que de nueva cuenta marque el cartucho como nuevo.
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