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Clasificación de los Resellados de Monedas - Coronas
 
 

Las principales guías numismáticas, incluyendo algunas, como Krause, que tratan los resellos de Filipinas de forma excelente, prestan escaso interés a los resellos mismos. En la mayoría de ocasiones se limitan simplemente a reproducir algún ejemplo de resellos de F.7.º e Y.II. centrando su atención en las monedas base y sin profundizar mucho más en los propios resellos.
A primera vista el estudio de los resellos parece realmente complejo, citando a Bantug "El tipo y la variedad de las coronas en los diferentes cuños son tantas y tan variadas que el asunto se prestaría para una investigación más cuidadosa pero que nunca ha entrado en nuestros cálculos meternos por esos vericuetos, que son demasiado escabrosos y de poco provecho práctico". ¿Realmente es así...?
Afortunadamente los estudios de Gilboy parecen haber encontrado una clave que permite realizar una interesante clasificación de las coronas por monarca y fecha del resello.
Las principales guías numismáticas, incluyendo algunas, como Krause, que tratan los resellos de Filipinas de forma excelente, prestan escaso interés a los resellos mismos. En la mayoría de ocasiones se limitan simplemente a reproducir algún ejemplo de resellos de F.7.º e Y.II. centrando su atención en las monedas base y sin profundizar mucho más en los propios resellos.

MONARCACORONAFECHAPERLASTIPO
F. 7º18325-4A
F. 7º18335-4-2B
F. 7º18345-4-1C
Y. II 18345-3-1I
Y. II18355-4-1II
Y. II18365-4-3III
Y. II18375-3-2IV

Las investigaciones de Gilboy se iniciaron con el estudio de las variaciones en cada uno de los aspectos de los resellos:a) Base de las coronas. Apreciando dos tipos principales: bases más rudimentarias (fig. 1) y bases más compensadas (fig. 2).
fig.1fig. 2

b) Arcos separando las perlas. Las variaciones son muchas, tanto en la anchura de los arcos como en la unión de éstos y la base de la corona, la fig.3 muestra algunas de estas variaciones.
fig. 3

c) Caligrafía de los caracteres del resello. Las variaciones son más apreciables en el caso de F.7.º que en el más rectilíneo Y.II. La fig. 4 muestra las 5 variedades principales encontradas en F.7.º. En el caso de Y. II. se aprecian variaciones tanto en la forma de la Y, como en la forma del II y en la posición de los puntos entre las letras, con una enorme cantidad de combinaciones entre estos elementos. La fig. 6 muestra algunos ejemplos de estas variaciones.
fig. 4
fig. 5

d) Diámetro de las coronas y de los círculos que las contienen. La variedad de combinaciones es enorme. El diámetro de las coronas varía entre 4 y 6,9 mm. Y el de los círculos entre 8 y 10,9 mm. Gilboy encontró algunas correspondencias entre los diámetros de las coronas y círculos, pero el número de excepciones es demasiado grande como para establecer ninguna regla.e) Estructura de las coronas y organización de las perlas. Sin tener en consideración las variaciones en la perla central, durante el reinado de Fernando VII aparecen cuatro tipos (fig. 6) y durante el reinado de Isabel II cinco tipos (fig. 7). En cualquier caso, ¿deberían considerarse por si solas o en combinación con las formas de la base de la corona y/o el epígrafe y/o los arcos de división...?
fig. 6

fig. 7

Estos análisis no permitían alcanzar ninguna conclusión ni establecer una clasificación de los resellos. Revisando los resultados, Gilboy se planteó una pregunta que resultó clave para resolver el problema: ¿cual podía ser el objeto de las variaciones? La respuesta a esta pregunta podía ser: establecer la fecha de la acuñación.
Tras la rotura de la maquinaria que acuñaba los resellos Manila - 1828 a 1830 y su sustitución por los resellos F. 7.º e Y. II. la fecha de acuñación del resello sólo podía ser establecida mediante variaciones anuales en el mismo. Asumiendo esta posibilidad, deberían existir 3 tipos de resellos de Fernando VII y 4 tipos de resellos de Isabel II, según la duración, en años naturales, de sus respectivos reinados.
Con la excepción de un duro de Durango, que muestra la última corona de la fig. 6, todos los resellos de F. 7.º se ajustaban a alguno de los otros tres modelos. En cuanto a los resellos de Y. II Gilboy partió de la premisa de que la tercera y quinta corona de la fig. 7 (5-2-2 y 5-3-2) pudieran corresponder al mismo resello, ya que parecían haber sido utilizadas en circunstancias similares, especialmente sobre monedas de 1836, y ambas eran notablemente más pequeñas que el resto, entre 4 y 4,8 mm. frente a los 5,6 mm. de las otras.
Si cada año tenía su tipo de corona, el paso siguiente era establecer la relación entre cada año y su corona correspondiente. Considerando que el resello cambiaba anualmente, que una moneda podía viajar desde el continente a Manila en unos dos meses tras su acuñación y que el porcentaje de monedas correspondientes a los últimos y primeros años de cada reinado debía ser menor dado que incluían sólo parte del año natural, Gilboy consiguió establecer esta relación.
Es cierto que existe algún resello que no se ajusta a la misma, como el caso comentado del duro de Durango, pero bien podría haber sido una prueba única o una emisión excepcional, cuando no una falsificación -actual o de época-. En cuanto a los resellos de Y.II. Gilboy concluye que el resello correspondiente a 1837 es la corona 5-3-2 y que la corona 5-2-2 puede ser tanto un error de acuñación -y, por tanto, una variante genuina- como una falsificación, probablemente contemporánea. La hipótesis de la falsificación se ve reforzada por el hecho de que esta corona aparece generalmente sobre las monedas base menos frecuentes, produciendo una combinación realmente escasa que alcanza precios muy elevados.

El trabajo de Gilboy, ampliamente documentado en su artículo, es serio y riguroso y sus conclusiones parecen correctas en la práctica. Por estos motivos utilizaremos su clasificación para el análisis de estos resellos en las monedas incluidas en estas páginas.

NT1 Extracto comentado del artículo "The chronology of the round counterstamps on the Philippine coinage of 1832-1837" de Frank F. Gilboy. Todas las imágenes incluidas corresponden a dicho artículo.

NT2 La guia Krause se limita a clasificar los resellos en 6 tipos, indicando que existen múltiples variantes de coronas: I)Manila 1828 con borde aserrado y leyenda en reverso "HABILITADO POR EL REY N.S.D. FERN. VII", II)Manila 1828 sin borde aserrado ni leyenda, III)Manila 1829, IV)Manila 1830 con borde aserrado y leyenda, V)Resello F.7.º (con variante oval -corona 4, fig. 6- y redonda), VI)Resello Y.II.

NT3 Gilboy indica que la moneda a la que hace referencia aparece como fig. 10 en un artículo del Dr. Pablo I. de Jesús de 1962. El listado de monedas reselladas de Antonio M. del Mundo, versión actualizada y revisada del listado publicado por el Dr. Pablo I. de Jesús en Philippine Numismatic Monograph, Nº 6, agosto 1966, no incluye dicha moneda, por lo que cabe pensar que finalmente pudiera haber sido considerada una falsificación.

NT4 Esta corona oval (clasificada como resello tipo V por Krause) aparece en otras dos monedas: 5 Liras Italia 1813 Milán (A. del Mundo #IV-1, KM#58, citada en el artículo de Gilboy y perteneciente a la colección Sastre) y 8 Reales 1827 Lima JM (A. del Mundo #IV-2, KM#82), la guia Krause incluye fotografías de ambas monedas. De todos modos A. del Mundo indica que estas dos monedas son seguramente pruebas y que este resello oval fue finalmente descartado en favor del resello redondo. Tal y como cita Gilboy, F. Xavier Calicó opina lo mismo en referencia a la primera pieza ("An Unpublished Countermark" The Numismatist, julio 1949, págs. 416-419). Estas opiniones refuerzan las conclusiones de Gilboy.

 


Recopilado por:
Jorge Sergio Martí
Calígrafo Público Nacional
jmarti@periciascaligraficas.com

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